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Primeras portadas de las delegaciones de La Verdad en Alicante y Albacete. Fechadas el 6 de octubre de 1963 y 24 de mayo de 1973

Primeras portadas de las delegaciones de La Verdad en Alicante y Albacete. Fechadas 6 de octubre de 1963 y 24 de mayo de 1973

Allá por el año 1973, la entonces Editorial Católica liderada por el rotativo Ya aprobaba el plan de expansión de uno de sus periódicos, el diario La Verdad, a la provincia de Albacete. Diez años antes, La Verdad ya había salido de Murcia para ‘conquistar’ la provincia vecina de Alicante (6 de octubre de 1963). Desde que el 2 de marzo de 1903 el Obispado de Murcia fundara La Verdad, no fue hasta finales de la década de los 60, principios de los 70 del siglo pasado, cuando se desarrolló una estrategia fundamentada en los aspectos comunes que desde un punto de vista socioeconómico unían a estos territorios del sureste español. Esta insólita aventura periodística parece que puede tocar a su fin. Dentro de muy poco La Verdad de Albacete cumpliría 40 años y La Verdad de Alicante el medio siglo, pero quizás no haya celebraciones porque en base al denominado Plan de Eficiencia de Vocento (que paradoja de nombre), las históricas delegaciones de Albacete y Alicante-Elche-Vega Baja pueden quedar finiquitadas o convertidas en meras corresponsalías.

Tuve la suerte, allá por los años 80, de aprender de magníficos profesores de Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid (mi ciudad de origen) y hacerme periodista gracias a magníficos profesionales en la redacción de La Verdad de Albacete (mi ciudad de adopción), primero en la sede de Tesifonte Gallego, a las órdenes del malogrado Pepe Sánchez de la Rosa y luego en la Plaza del Ayuntamiento. Soy afortunado por una cosa y por la otra, y por algunas más. Precisamente uno de mis mejores profesores de la Complu, José Antonio Martín Aguado (ex redactor jefe de Ya) sabedor de mi labor profesional en La Verdad me animó junto a mi colega Laura González, a realizar una tesis doctoral sobre mi propia empresa, una empresa llena de singularidades. El título de aquella tesis que se defendió en Madrid el 20 de diciembre de 1999 fue: ‘La Verdad: prensa del sureste, ejemplo de periódico interregional’. Quise definir el concepto prensa del sureste de una manera sencilla:

“Representada en La Verdad es un modelo original de prensa que cubre los intereses de tres provincias ubicadas en tres comunidades autónomas diferentes pero que tiene mucho en común histórica, cultural y sobretodo socioeconómicamente hablando”

Hoy puede morir ese concepto y con el un periodismo local que rozó la exquisitez y que se convirtió en referente. Paradojas del destino que Enrique Meneses y Pepe Sánchez de la Rosa nos dejen un frío 7 de enero de 2013, a la misma edad, y que solamente tres días después los ‘señores de negro’ desembarquen con sus ERE en las redacciones y apelando a un Plan de Eficiencia liquiden un negocio que en el caso de Albacete (el que más conozco) fue durante años un modelo de eficiencia (mejor que Pepe no haya visto ésto). Lo que no ha sido rentable durante los últimos años ha sido la gestión de Vocento que olvidó su razón de ser: hacer buenos periódicos regionales y se embarcó en aventuras multimedia ruinosas, tanto locales como nacionales. Quizás las inversiones millonarias se deberían haber realizado en los periódicos y sus ediciones online. Pero los fuegos de artificio pesaron más.

Malos tiempos para la lírica. Mi solidaridad con los compañeros ‘amenazados’ (el eslabón más débil) que pueden verse afectados por éste y otros ERE. Pero no desenfoquemos el problema. El periodismo no ha muerto, ni morirá, el buen periodismo es más necesario que nunca y los buenos periodistas son un bien público de indudable valor. Esta situación tiene culpables: empresas mal gestionadas por quienes ahora ejercen de ‘enterradores’ y que se aprovechan de un nuevo marco laboral absolutamente deleznable.

Sin periodistas no hay periodismo, sin periodismo no hay democracia (FAPE)