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Apoyo al juez Garzón

Escribo esta entrada tocado, bastante tocado… parafraseando a Unamuno solamente puedo decir que ¡me duele España! Me duele un país de locos, un país estúpido donde se retira de la carrera judicial a un juez por intentar investigar los crímenes del Franquismo y a instancias de una acusación particular liderada por los que fueron verdugos en aquel régimen. Muchos amigos extranjeros me escriben correos en estas últimas horas con la pregunta generalizada de: “¿qué está pasando en España?”. No es un argumento simplista, es el fondo de todo el problema: en España la transición se cerró en falso y muchos franquistas copan a estas alturas cargos claves de esta democracia que tan poco les gusta e importa. Ellos y solo ellos son los cómplices de no permitir recuperar la memoria histórica e investigar las atrocidades del Franquismo.

Me duele España, un país estúpido donde un gobierno supuestamente socialista finiquita de un plumazo sus políticas sociales para endosar la responsabilidad de salir de una crisis generada por los mercados, por el capital, por un sistema financiero descontrolado, avaricioso y corrupto, para endosar dicha carga a las clases medias, a funcionarios mal pagados y nada motivados que son el principal soporte de la sanidad, la educación pública o la seguridad de este país. Un gobierno supuestamente socialista que siembra de dudas a los pensionistas que corta el grifo a la ayuda al desarrollo y que recorta drásticamente el estado del bienestar que tanto tiempo y esfuerzo ha costado cimentar.

Me duele España, un país estúpido capaz de llevar a la presidencia de una comunidad autonóma a un personaje tan nefasto y mediocre como Francisco Camps, ejemplo bien significativo de la política convertida en clientelismo, de la política sustentada en el tráfico de influencias y el cohecho, de la política populista y caudillista que desprecia la libertad de expresión y, en definitiva, desprecia al ‘otro’ y se jacta de ello.

Me duele España, un país estúpido, un país de cínicos e hipócritas, donde al frente del colectivo empresarial más importante del Estado sigue impertérrito el empresario con el mayor currículum de despropósitos posible. ¿Y qué decir de la Iglesia y del nacional-catolicismo español?, de nuestra supuesta laicidad, de los conciertos provenientes del Franquismo, de su jerarquía medieval, de sus desmanes, etc, etc, ¿qué decir?…

Yo también me declaro en rebeldía ante todo lo que está pasando…

TEXTO ÍNTEGRO DEL ACUERDO DEL CONSEJO DE MINISTROS