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palin raleigh (3)

Desembarcó de candidatos en Carolina del Norte. Hace un par de días fue Obama quien reunió en el ‘downtown’ de Raleigh, capital de este estado, a más de 25.000 seguidores; anoche, Sarah Palin apenas pudo llenar el centro el centro de congresos de esta ciudad, con capacidad para unas 5.000 personas. Veinte minutos de discurso, ante un público muy diferente al que tuve la ocasión de observar en el mitin de Obama. Lo que si está claro es que ambos partidos se están volcando en este estado que otorga 15 delegados, en donde desde Carter no ha ganado un demócrata, pero que ahora parecen estar en disposición de lograr el cambio.

Llama poderosamente la atención tanto ‘circo’ para tan poca sustancia. La Palin apenas habló 20 minutos, seguramente no tenga capacidad para más, con un mensaje simple hasta límites insospechados: “McCain liderará la victoria en Irak” o “McCain es quien arreglará nuestra economía”, fueron algunas ideas sobre los que machaconamente insistio la candidata republicana a la vicepresidencia. Realmente, desde fuera, parece un insulto a la inteligencia, sabiendo que fueron los republicanos quienes metieron a este país y a otros muchos en una guerra como la de Irak que se ha cobrado más de un millón de muertos, y que también han sido los republicanos quienes han colocado a los Estados Unidos, y por expansión al resto, en una situación de quiebra económica por su nefasta gestión.

Ante un auditorio marcadamente femenino, de media edad y blanco, la Palin tiro del argumentario ‘familar’ clásico y volvió a apelar al discurso del miedo que tanto están utilizando los republicados, a la desesperada, durante estos últimos días: “Es urgente, teneis que impedir que la izquierda radical llegue a la Casa Blanca, solo nosotros podemos ayudar a las familias y a los niños que tienen necesidades”.

Sea como fuere, las opciones republicanas pasan por amarrar estados indecisos como éste, Carolina del Norte, también Florida y Ohio, estados que aportan un buen puñado de delegados que pudieran resultar decisivos si la cosa finalmente está igualada.

En las filas demócratas se vive una doble sensación, por una parte satisfacción porque las encuestas son favorables, porque tienen un candidato que arrolla, con una preparación y personalidad increíble, también satisfacción porque la gente se ha registrado para votar y se han visto colas en los colegios que no se veían desde hace mucho tiempo, y eso favorece mayoritariamente a los demócratas. En cambio, los fantasmas que pululan sobre Obama y sus seguidores son fantasmas del pasado, los fantasmas de 2000 cuando Al Gore ganó pero perdió porque en Florida le birlaron la cartera. Aquí no hay observadores internacionales, en mi opinión debería haberlos, y ante su ausencia, los demócratas han gastado increíbles cantidades de dinero para que una legión de abogados vigile todo el proceso y no se escape ni un voto, ni se produzcan fraudes. Esto está que arde, el ambiente electoral es increíble, veremos que pasa el martes.

Y para muestra un botón, el botón de Raleigh, en Carolina del Norte, en donde en apenas cuatro días Obama y Palin han intentado convencer a los indecisos que pueden decantar la balanza de uno u otro lado: