SARAH PALIN APENAS REUNE 5.000 SEGUIDORES EN RALEIGH (NC)

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Desembarcó de candidatos en Carolina del Norte. Hace un par de días fue Obama quien reunió en el ‘downtown’ de Raleigh, capital de este estado, a más de 25.000 seguidores; anoche, Sarah Palin apenas pudo llenar el centro el centro de congresos de esta ciudad, con capacidad para unas 5.000 personas. Veinte minutos de discurso, ante un público muy diferente al que tuve la ocasión de observar en el mitin de Obama. Lo que si está claro es que ambos partidos se están volcando en este estado que otorga 15 delegados, en donde desde Carter no ha ganado un demócrata, pero que ahora parecen estar en disposición de lograr el cambio.

Llama poderosamente la atención tanto ‘circo’ para tan poca sustancia. La Palin apenas habló 20 minutos, seguramente no tenga capacidad para más, con un mensaje simple hasta límites insospechados: “McCain liderará la victoria en Irak” o “McCain es quien arreglará nuestra economía”, fueron algunas ideas sobre los que machaconamente insistio la candidata republicana a la vicepresidencia. Realmente, desde fuera, parece un insulto a la inteligencia, sabiendo que fueron los republicanos quienes metieron a este país y a otros muchos en una guerra como la de Irak que se ha cobrado más de un millón de muertos, y que también han sido los republicanos quienes han colocado a los Estados Unidos, y por expansión al resto, en una situación de quiebra económica por su nefasta gestión.

Ante un auditorio marcadamente femenino, de media edad y blanco, la Palin tiro del argumentario ‘familar’ clásico y volvió a apelar al discurso del miedo que tanto están utilizando los republicados, a la desesperada, durante estos últimos días: “Es urgente, teneis que impedir que la izquierda radical llegue a la Casa Blanca, solo nosotros podemos ayudar a las familias y a los niños que tienen necesidades”.

Sea como fuere, las opciones republicanas pasan por amarrar estados indecisos como éste, Carolina del Norte, también Florida y Ohio, estados que aportan un buen puñado de delegados que pudieran resultar decisivos si la cosa finalmente está igualada.

En las filas demócratas se vive una doble sensación, por una parte satisfacción porque las encuestas son favorables, porque tienen un candidato que arrolla, con una preparación y personalidad increíble, también satisfacción porque la gente se ha registrado para votar y se han visto colas en los colegios que no se veían desde hace mucho tiempo, y eso favorece mayoritariamente a los demócratas. En cambio, los fantasmas que pululan sobre Obama y sus seguidores son fantasmas del pasado, los fantasmas de 2000 cuando Al Gore ganó pero perdió porque en Florida le birlaron la cartera. Aquí no hay observadores internacionales, en mi opinión debería haberlos, y ante su ausencia, los demócratas han gastado increíbles cantidades de dinero para que una legión de abogados vigile todo el proceso y no se escape ni un voto, ni se produzcan fraudes. Esto está que arde, el ambiente electoral es increíble, veremos que pasa el martes.

Y para muestra un botón, el botón de Raleigh, en Carolina del Norte, en donde en apenas cuatro días Obama y Palin han intentado convencer a los indecisos que pueden decantar la balanza de uno u otro lado:

OBAMA EN CAROLINA DEL NORTE

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Obama y un servidor hemos llegado a la vez a Carolina del Norte. La ‘Obamania’ se ha desatado en este estado, uno de los que están en juego el próximo 4 de noviembre. No en vano, aquí se dilucidan 15 delegados, es decir, junto a Florida y Ohio, Carolina del Norte es uno de esos estados en donde habrá partido hasta la noche electoral, y yo que me alegro porque estaré en el ‘headquarter’ de los demócratas para seguirlo todo en directo.

Más de 25.000 personas se dieron cita esta mañana para seguir a Obama en el centro de Raleigh, capital de Carolina del Norte. Una ciudad pequeña, del tamaño de Albacete, pero que cuenta con la cercanía de otras áreas de influencia importantes como Durham o Chapel Hill que dan cobijo a algunas de las universidades más importantes de esta zona del país: UNC, Duke o NCSU. El mitín de Obama resultó espectacular, ganador. Gente muy volcada, ambiente de fiesta, todo un espectáculo. El candidato demócrata hizo un discurso muy en clave doméstica, la crisis hace aparición en todo este tipo de actos, y está cuajando que Obama es el único que puede dar un giro al pésimo momento que vive este país. De este mitin también me quedo con la muchísima gente joven que se podía ver en el ‘dowtown’ de Raleigh. Muchos estudiantes que dejaron sus clases por unas horas para seguir al candidato. Dicen que el voto joven será una de las claves el día 4, y parece que Obama ha recuperado ese electorado.

Dicen por aquí que desde hace muchos años ningún líder político había calado tan hondo como ahora Obama. Aunque Carolina del Norte es un estado con gobernador del Partido Demócrata, lo cierto es que en las presidenciales ganan los republicanos desde el año 1980. También es cierto que muchos de estos triunfos fueron muy apretados, pero eso no importa en un sistema electoral como el americano donde el candidato que más votos tiene gana todos los delegados, o todo o nada.

TRADICION DEMOCRATA

Aún así Carolina del Norte ha sido históricamente un estado demócrata. Aquí han votado ininterrumpidamente desde 1792, es decir, desde George Washington hasta la fecha, y aquí, la mayoría de las veces han ganado los candidatos demócratas. En el siglo XIX, Carolina del Norte dio su voto mayoritario a candidatos demócratas que luego se convertirían en presidentes como Andrew Jackson, Martin Van Buren, Franklin Pierce o el más conocido James Buchanan. Incluso en 1856, cuando la mayoría de los americanos votaron por el republicano Lincoln, en este estado se dio el voto a Breckinridge. Grover también tuvo por tres veces el apoyo del pueblo de Carolina del Norte. Ya en el siglo XX, este estado de vasta tradición democrática votó por los ‘azules’ (Partido Demócrata) hasta el primer mandato de Nixon en 1968. Roosvelt por cuatro veces (1932, 36, 40 y 44), Truman, Kennedy o Lyndon Jonhson fueron respaldados mayoritariamente en las urnas por los votantes de este estado que singularmente votaron en el año 1952 por Stevenson cuando Eisenhower arrasó en el resto del país.

Salvando los cuatro años de Jimmy Carter (1976-1980), la historia más reciente nos demuestra que en Carolina del Norte, la tendencia del voto, en las presidenciales ha sido republicana, con victorias de Nixon, Ronald Reagan y los Bush. Incluso, Clinton perdió en Carolina del Norte en las elecciones que derrotó a Bush Padre y en las segundas que arrasó a Dole. Tampoco le fueron las cosas demasiado bien a Al Gore y a Kerry, en 2000 y 2004. Y es por eso por lo que los demócratas se han volcado en esta campañana en Carolina del Norte porque todo parece indicar que se puede producir un vuelco y que tras 28 años vuelvan a ganar en este estado. Eso es al menos lo que vaticinaba Obama en este gran mitin de Raleigh, el cambio llegará a Estados Unidos y llegará según él con los delegados de Carolina del Norte. Lo veremos dentro de apenas seis días.