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cm lopezQue la Educación es uno de los pilares de la sociedad parece algo indiscutible, y por ello, es un asunto en constante revisión. Cómo aprenden y sobre qué aprenden nuestros hijos es algo de vital importancia tanto para el estudiante como individuo como para la sociedad a la que pertenece.

El último debate sobre la necesidad o no de que los alumnos tengan tareas para casa muestra cómo la educación se ve de diferentes perspectivas. Actualmente el conocimiento forma parte del sistema mercantilista en el que se ve inmersa la Educación, sobre todo en la etapa universitaria.

Ante esta práctica surgen corrientes que defienden los métodos dialógicos como una forma de aprender alternativa, mediante la transmisión de conocimientos y del diálogo, de forma colaborativa y en la que cualquier miembro de la sociedad puede ser una fuente de conocimiento.

Partiendo de la clasificación de Paulo Freire advertimos diferentes tipos de aprendizaje: Modelo bancario, en el que el profesor es la máxima autoridad de conocimiento, que instruirá a la masa ignorante mediante un proceso vertical y autoritario; Modelo conductista, en el que el docente intenta influir o condicionar a los educandos, por eso guía a los alumnos en el aprendizaje y aunque existe feedback, se utiliza simplemente para corregir fallos del modelo. Un ejemplo de este modelo es la educación a distancia; y finalmente el Modelo participativo, en el que el conocimiento se transmite de forma horizontal, el profesor es educador y educando a la vez, y el educando también es educador. Ambos son co-investigadores y aprenden juntos. El profesor tiene el papel de crear interés, plantear preguntas que desarrollar y exponer temas que el alumnos desarrollará de forma individual y participativa.

Este tipo de Educación a la que debemos aspirar nos lleva a formar comunidad, pues estamos construyendo un vínculo social relacionado con el conocimiento, creamos inteligencia colectiva, trabajando en conjunto y uniendo ideas y personas.

No sólo es relevante el conocimiento oficial o reglado (que es una ínfima parte del saber de la humanidad), cualquier ser humano es una fuente de sabiduría que ha adquirido con su propia experiencia vital, por lo tanto no se reduce al utilitarismo de ésta, sino que se crea un espacio del conocimiento basado en las relaciones humanas y de las diferencias en riqueza colectiva. En definitiva, la inteligencia está repartida en todas partes y el conocimiento reside en la humanidad.

De este modo, e independientemente de nuestras costumbres culturales, el nivel económico, las calificaciones escolares, de la situación laboral en la que nos encontremos, si no sé leer, etc., todos somos una oportunidad de aprendizaje para otras personas e igualmente, nosotros podemos aprender de los demás. Es importante que seamos conscientes de nuestra identidad del conocimiento y que lo aprendamos desde pequeños, la sabiduría puede adquirirse en una biblioteca o en un museo, pero también escuchando y dialogando con otras personas que pueden enseñarnos sobre miles de cosas.

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Educomunicación. Alfabetización de medios

Por otro lado, aunque todos somos conscientes, a priori, de la influencia de los medios de comunicación en nuestra vida, no hay una interiorización que forme parte de nuestro día a día. En este sentido, algunos autores defienden la necesidad de introducir de forma transversal en el curriculo académico la educomunicación, como un enfoque pedagógico en el que se incluye a los medios.

Introducir la educomunicación fomenta el pensamiento critico de los ciudadanos y por extensión, crea una sociedad mucho más participativa y responsable. Por esta razón utilizar a los medios como material en el aula nos puede ayudar a estudiar sobre ellos y con ellos nuestro entorno, y conocer qué mensajes lanzan y cómo. Partiendo de la base de que las empresas informativas no son un espejo fiel de la realidad, sino que la construyen basándose en sus intereses.

Sería positivo plantear el debate sobre la educación de una manera más profunda, teniendo en cuenta la sociedad en la que vivimos y la tecnología que la condiciona. En la era de Internet, ejemplos como Wikipedia o TripAdvisor nos demuestran que la colaboración humana mejora el conocimiento colectivo y crea comunidad. Todos nos beneficiamos del saber de cada uno de los miembros de la comunidad y eso supone un salto cuantitativo y sobre todo cualitativo en cuanto a la forma de aprender en el siglo XXI.

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