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El G8 se reunirá en Edinburgo (Escocia)

EL COMENTARIO

¡Qué mayores nos hacemos!, nada más y nada menos que hace veinte años Bob Geldof, el cantante irlandés de los Bottom Rats, aquel a quien no le gustaban los lunes, montaba el Live Aid, un grito internacional, a través de la música pop, para sensibilizar conciencias y denunciar la pasividad del G8, el club de los más ricos y poderosos del mundo: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania, Italia, Francia, Rusia y Japón, en la lucha contra la pobreza extrema.
Ahora, veinte años después, de nuevo Bob Geldof, ha movilizado a un estupendo y altruista elenco de músicos de todo el mundo, para el mismo fin. Han pasado veinte años y el G8 sigue dando la espalda a Africa y a las zonas más deprimidas de Asia y Sudamérica. "Las gentes ordinarias pueden hacer una cosa extraordinaria, pedir a los poderosos que pongan fin a la pobreza", ha dicho Geldof. La solidaridad internacional, la fuerza y energía más positiva de la juventud,a través de la música, viajó a la velocidad de la luz desde el Hyde Park, londinense, al Palacio de Versalles, en París, pasando por el impresionante Siegessaule, berlinés, o por la histórica y rancia Philadelphia. Fueron, en suma, los conciertos del Live 8, un nuevo grito de rabia contenida destinado a aquellos que manejan los hilos de este mundo cada vez más injusto. Los señores del G8 que se reunirán en breve en Edimburgo (Escocia) y que seguramente no formaron parte de la impresionante audiencia que provocó Live 8, contarán en esta ocasión con la positiva iniciativa del flamante presidente de turno de la Unión Europea, Tony Blair que parece dispuesto a poner encima de la mesa de trabajo el drama africano. ¿Estamos ante una oportunidad histórica?… muchos pensamos que SÍ y ojalá que no la dejen escapar.

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