Ricardo Velásquez: “El voto latino tradicionalmente es demócrata”

La comunidad hispana pugna por lograr una mayor representación en las instituciones norteamericanas

40 millones de hispanos viven legalmente en EE UU, habiendo superado a la población afroamericana


Ricardo Velásquez es presidente del sector latino del Partido Demócrata en Carolina del Norte (Estados Unidos)

REPORTAJE (Raleigh-Estados Unidos)

Estados Unidos cuenta en la actualidad con más de 280 millones de habitantes, de los cuales cerca de 40 millones son población hispana perfectamente regularizada, es decir, ciudadanos norteamericanos o en su caso residentes. El crecimiento de la población hispana se ha disparado hasta el 290% en los últimos treinta años y eso ha hecho que el poder de esta comunidad sea enorme. Tanto es así que los líderes políticos no escatiman esfuerzos en conseguir el apoyo de una comunidad que puede resultar decisiva en estas elecciones. De otra forma no se explica que el senador Edwards, candidato a la vicepresidencia con Kerry, en un acto político que tuvo lugar en Raleigh (Carolina del Norte), utilizara el español durante quince minutos de su discurso. La estrategia lingüística de Edwards es perfectamente entendible cuando conocemos que Carolina del Norte es el estado donde más ha crecido la población hispana en últimos diez años. Dicho crecimiento se sitúa en un espectacular 394%.

Tanto el Partido Demócrata, como el Republicano, cuentan ya con una legión de políticos locales que tienen la misión de trabajar para conseguir el voto hispano. Los objetivos son ambiciosos y en algunos casos peculiares, ambas formaciones, por ejemplo, desarrollan desde hace un par de años lo que se denomina ‘Escuela de Candidatos’ que no es otra cosa que seminarios donde se captan y forman a ciudadanos hispanos que estén dispuestos a entrar en la política de forma activa. El presidente del HDPNC (Hispanos Demócratas de Carolina del Norte), Ricardo Velásquez explica en este sentido que “el aumento de la población hispana en este estado, también en el conjunto del país, ha sido increíble y hoy viven en Carolina del Norte más de medio millón de hispanos”. “Nuestro trabajo –añade- consiste en movilizar a ese electorado, implicarlo en la política local y estatal”.

Considera este responsable del Partido Demócrata que ese espectacular aumento de la población hispana ha cambiado la propia sociedad norteamericana. “Tenemos una relación nueva con el propio país porque ya somos cuarenta millones de hispanos, y ahora lo que debemos hacer es redefinirnos y saber lo que ser latino, de Carolina del Norte y americano”, indica Ricardo Velásquez. Éste magistrado de la Corte estatal es de la opinión que “nuestro papel en la política norteamericana tiene que cobrar más fuerza de la que tiene actualmente”. En este sentido, Velásquez recuerda que ningún latino ha sido todavía Secretario de Estado y que las más altas cotas de poder se limitan todavía a cargos estatales, no federales. Aún así considera que “en el futuro esto tiene que cambiar porque el poder hispano será increíble dentro de unos años”.


Velásquez, en la sede del PDNC (Raleigh)

En 1950 el ‘poder hispano’ en Estados Unidos se limitaba a dos millones de personas. Hoy rondan esos 40 millones mencionados anteriormente, y para el 2050 se estima que la población hispana llegará a los 100 millones. Precisamente este año se ha producido una situación estadística bien significativa, por primera vez en la historia los hispanos han superado en número a la población afroamericana, es decir, desde 2004, la comunidad hispana es la minoría mayoritaria en Estados Unidos. En 27 de los 52 estados del país, los hispanos son la principal minoría, se trata básicamente de toda la costa oeste, el medio oeste, casi todo el sur y los estados del noreste. Electoralmente, este crecimiento imparable tiene fiel reflejo en un estado como California donde viven 21 millones de hispanos, lo que representa el 43% de la población y el control de cerca de 28 distritos electorales. “No preocuparse por el voto hispano, no cuidarlo, sería un suicidio político”, comenta Martina Guzmán, politóloga hispana que trabaja desde varios años en las filas del Partido Demócrata. En el mismo sentido, otra politóloga, en este caso del Partido Republicano, Teresa Edwards, incide en que “nunca el voto hispano tuvo tanta importancia para nosotros y por eso estamos incidiendo mucho en conseguir su respaldo y dar un giro a las tradicionales tendencias políticas de este segmento poblacional”.

La tendencia tradicional del voto hispano ha sido hacia el Partido Demócrata. “El voto hispano es demócrata”, dice con orgullo Ricardo Velásquez. Durante los últimos cuarenta años, los candidatos demócratas han tenido el respaldo de la población hispana en las elecciones presidenciales. Dicho respaldo batió todos los récords en las elecciones de 1964 cuando el candidato demócrata recogió el 96% de los votos emitidos por los hispanos, desde entonces, dicho apoyo siempre ha fluctuado entre el 65 y 70%. Clinton fue votado por el 72% de los hispanos en 1996 y Al Gore recibió el 62% del voto hispano en las últimas elecciones de 2000, frente al 35% que fue a parar a Bush. La gran pregunta es: ¿qué pasará el próximo martes 2 de noviembre?

Ante esta cuestión, el magistrado y presidente de los hispanos demócratas de Carolina del Norte, Ricardo Velásquez se muestra optimista y asegura que “todo apunta hacia un nuevo respaldo mayoritario hacia el candidato demócrata, en este caso hacia Kerry”. “Los hispanos se están dando cuenta que algo está cambiando allí donde les gobiernan los demócratas, fundamentalmente en el oeste, y consideran que un cambio en el conjunto del país sería beneficioso para sus intereses. Además, en todos esos estados nos hemos implicado en la política, como también lo queremos hacer a nivel federal”, incide Velásquez. Desde el Partido Republicano, Teresa Edwards destaca que “la tendencia del voto, efectivamente, ha favorecido al Partido Demócrata, pero también es cierto que dicha tendencia está cambiando y que cada vez son más los hispanos que apoyan al Partido Republicano y tenemos claros ejemplos en muchos e importantes estados del sur del país”.

Participación y fraude

Todo indica que el próximo 2 de noviembre se batirán récords de participación en unas elecciones presidenciales norteamericanas. La inscripción para el voto ha sido mucho mayor que en anteriores comicios y la expectación es muy alta. Desde las filas demócratas, un político como Ricardo Velásquez tiene la opinión que “esa alta participación nos beneficia, el electorado se ha movilizado porque quiere un cambio de Gobierno, no se aguanta más a Bush en la Casa Blanca. Pensamos que el número de electores será muy elevado y también pensamos que los hispanos irán a votar en gran medida a favor de Kerry y Edwards”. Distinta lectura sobre la elevada inscripción para el voto se hace desde el Partido Republicano: “Todos nos hemos movilizado, no sólo los demócratas”, co

menta la politóloga Teresa Edwards.

En Estados Unidos cada estado organiza las elecciones, son como 52 elecciones en una. Tal es así que hasta el sistema de voto depende de cada estado. La sombra de Florida en las elecciones de 2000 planea sobre los demócratas y Ricardo Velásquez apunta en este sentido que “aquello fue inconcebible y nosotros tuvimos nuestra responsabilidad, para que eso no vuelva a ocurrir se están poniendo todas las medidas y muchos abogados están trabajando ahora y trabajarán durante las elecciones y el posterior recuento, con el objetivo de detectar y denunciar posibles fraudes”.


Ricardo Velásquez y la politóloga Martina Guzmán

EL PANORAMA MEDIÁTICO LATINO

Recuperar o fortalecer el voto latino son los objetivos de los magnates de la comunicación que controlan las principales cadenas de televisión en español que trabajan en los Estados Unidos y que cada vez tienen más fuerza y un mercado mayor, no en vano, hoy en día, son más de 40 millones los hispano parlantes que viven en este país.

El Catedrático de Comunicación de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (NCSU), en Raleigh, José Vicente Cruz, explica en este sentido que el control principal de este mercado lo tienen Univisión y Telemundo que a su vez están controladas por las grandes corporaciones norteamericanas. “Telemundo es propiedad de la NBC que a su vez es propiedad de General Electric. Univisión está controlada por gente de Telebisa que trabajó durante años para perpetuar al PRI en el poder. Además se da la circunstancia que si analizamos quiénes son los editores de los informativos e incluso los presentadores más populares, tenemos un gran número de cubanos disidentes y mexicanos resignados”, asegura este profesor americano.

“Yo miro la televisión con ojos sociológicos –añade José Vicente Cruz-, la estudio todos los días, y resulta evidente que desde un punto de vista ideológico, el centro izquierda ha desaparecido de las programaciones. Esto es un hecho demostrable en la televisión americana de hoy en día”. El profesor Cruz es de la opinión que “los programas radiofónicos y televisivos en español son enajenantes, un insulto para la inteligencia, e ideológicamente absolutamente escorados hacia la derecha”.
Lejos de la idea de José Vicente Cruz, la politóloga Teresa Edwards, del Partido Republicano, también en Carolina del Norte, considera que “tenemos una pluralidad envidiable dentro del panorama mediático en español. La comunidad hispana ha crecido en nuestro país y en nuestro estado y con ello han crecido los medios de comunicación que ofrecen servicios e información de calidad a todas estas personas”.