Kerry y Bush, en plena campaña

EL COMENTARIO

25 millones de indecisos para un porcentaje de voto que apenas superará el 30%, en unas elecciones que decidirán quien será el inquilino de la Casa Blanca durante los próximos cuatro años, o lo que es lo mismo quien será el hombre más influyente del planeta durante ese periodo de tiempo. Los Estados Unidos son la única democracia occidental que aplica un régimen presidencial puro. El Gobierno es asegurado por un presidente elegido mediante sufragio universal. Los ministros o secretarios de Estado no son más que los colaboradores del presidente, sin poderes propios y no forman un órgano colectivo. Estados Unidos es la Roma del siglo XXI. Kerry y Bush pujan por ser los emperadores y lo hacen en un contexto de desorden mundial galopante.

Al margen de encuestas (tímidamente favorables a Kerry tras el primer cara a cara televisivo) y debates (Kerry se maneja mejor en este tipo de situaciones mediáticas y parece que lo está aprovechando), lo cierto y seguro es que quien gane las elecciones del próximo día 2 de noviembre, se encontrará con una situación complicada de lidiar: el avispero de Irak que Bush prefabricó, desarrolló y del que luego perdió el control. Una de las primeras decisiones del nuevo emperador tendrá que ver con el destino de las fuerzas norteamericanas que no pueden eternizarse en Irak. La sombra de Vietnam es ahora más alargada que nunca y la dramática relación de bajas, más de 1.000 estadounidenses muertos, y los más de 200.000 millones de dólares gastados ya en este conflicto, son una losa para la Administración norteamericana. Ante tal panorama y ante la falta de garantías electorales denunciadas por el mismísimo Jimmy Carter que vuelven a apuntar a un estado clave como es Florida (regentado por el hermano de Bush, aquel que confundió la monarquía española con una república), cobra fuerza la teoría política que incide en que una derrota dulce del aspirante Kerry, abriría las puertas de par en par a la senadora Hillary Clinton, muy querida en aquel país que se aprovecharía del presumible e inevitable declive de George W. Bush y que podría convertirse en la primera mujer presidenta de los Estados Unidos, en las elecciones presidenciales del 2008.

Al margen de teorías y especulaciones, Kerry recorta distancias y tiene a tiro la victoria. La política exterior que fue la tumba política de Aznar en España es la baza que Kerry está jugando en Estados Unidos para derrocar a Bush. En este sentido, el aspirante ha calificado con reiteración de “error colosal” lo de Irak, y su contrincante le respondía en Miami con una frase, cuando menos lacerante: “La paz está cerca (…) el mundo está mejor”. Nunca estuvo tan lejos la paz, coincidiendo en el tiempo esa frase de Bush en Florida con el entierro de 37 niños iraquíes y con una ofensiva del ejército norteamericano que causó la muerte a 200 personas. Nos estamos encontrando durante estos días con un Kerry mejor argumentador, frente a un Bush populista que se aferra a la doctrina del miedo para intentar renovar mandato. El aspirante ganó el primer asalto y ahora será el debate mediático quien vaya centrando la cuestión e influyendo en esa enorme masa de indecisos que no hay que olvidar deberían inscribirse para poder ejercitar el voto, en un sistema excluyente que limita los porcentajes de participación.

Y es que las diferencias políticas entre los Estados Unidos y esta España contestona son cada vez mayores, y para muestra un botón porque mientras Kerry y Bush debatían en Miami sobre la guerra de Irak, el Gobierno español otorgaba la Medalla de Oro al Mérito del Trabajo a dos periodistas muertos hace varios meses en aquel conflicto: José Couso y Julio Anguita. Además, este mismo Gobierno que ordenó la retirada inmediata de las tropas españolas de Irak porque un 87% de los españoles estaba en contra de esa guerra, convertía estos días a España en el tercer país de Europa y del mundo, tras Holanda y Bélgica que legaliza y regula los matrimonios entre homosexuales.


Los candidatos, tras el segundo debate

De igual modo, en plena campaña electoral americana y cuando George W.Bush simplifica la lucha contra el terrorismo a un ejercicio de patrioterismo, justificando la acción preventiva y la pena de muerte, pero con unos evidentes problemas de efectividad a la hora de combatir esta lacra, en España saltaba a las primeras páginas de todos los periódicos la gran noticia de la detención de la cúpula de ETA, en una brillante acción policial coordinada por las fuerzas de seguridad de Francia y España que ha servido para detener a veinte etarras, entre ellos los números uno y dos de la banda terrorista.

Este devenir de acontecimientos políticos, sociales y culturales que interrelaciona Europa con Estados Unidos, en este caso la vieja España, se completaba con otro gesto a tener en cuenta, la nominación de la última película de Amenábar, Mar adentro como candidata a los Oscars de Hollywood. El debate de la Eutanasia, a través de la vida de Ramón Sampedro, interpretada magistralmente por Javier Bardem, provocará también la reflexión de los críticos y del público norteamericano… pero esto es otro cantar y tendrá lugar allá por el mes de febrero, no sabemos si con Kerry o Bush en la Casa Blanca, varios meses después de unas elecciones en las que por desgracia los europeos no podemos votar.