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El asesinato de Miroslava Breach, corresponsal de La Jornada en Chihuahua y del diario El Norte de Ciudad Juárez; el de Ricardo Monlui, director de El Político y columnista de los periódicos veracruzanos El Sol de Córdoba y el Diario de Xalapa y de Cecilio Pineda, periodista del estado de Guerrero, muertos los tres a balazos en marzo pasado, son ejemplos del riesgo de ejercer el
periodismo en México. Sumando así a 30 periodistas asesinados durante el mandato de Enrique Peña Nieto del 2012 a la fecha, informó la organización Artículo 19. Dicha organización indica que el 99.7 por ciento de las agresiones a los periodistas cuenta con la complicidad de las autoridades gubernamentales, que son omisas y en ocasiones cómplices de dichos atentados a la integridad física de los comunicadores y sus familias. Según el Barómetro de la organización Reporteros sin Fronteras (RSF), en este 2017 en México, han sido asesinados cinco periodistas, un internauta y un colaborador, a la fecha hay 197 periodistas, 162 internautas y 10 colaboradores encarcelados. Lo cual en su conjunto, según esta organización, colocan a México en el tercer lugar en periodistas asesinados, después de Siria y Afganistán; con la salvedad que en estos últimos países hay conflictos armados.

Portada Norte de Ciudad Juárez

Ahora bien, el periodismo en Latinoamérica se ejerce en un contexto peligroso ya que en el 2015 la organización RSF indicó que México encabezó la lista de reporteros asesinados con 13, Guatemala con ocho, Brasil con cuatro, Honduras con tres y Venezuela, Perú y Salvador con uno asesinato cada uno y en ninguna de estas naciones hay un guerra declarada oficialmente, aunque sí hay una violencia sistemática proveniente de grupos del crimen organizado, pandillas de delincuentes o de políticos corruptos. Por tal motivo, la Organización de Estados Americanos (OEA) en su declaración de principios sobre la Libertad de Expresión, recuerda a los gobiernos latinoamericanos que “el asesinato, secuestro, intimidación, amenaza a los comunicadores sociales, así como la destrucción material de los medios de comunicación, viola los derechos fundamentales de las personas y coarta severamente la libertad de expresión. Es deber de los Estados prevenir e investigar estos hechos, sancionar a los autores y asegurar a las víctimas una reparación adecuada”.

Portada completa del Norte de Juárez

Recién el mes pasado la organización Artículo 19 presentó su informe Libertades en Resistencia relacionado con la violencia contra la libertad de expresión e información en México y los datos de las agresiones a los periodistas en el 2016 son alarmantes, pues ese año se reportaron 426 agresiones contra la prensa con un aumento del 7 por ciento más que el 2015 y destaca este año por ser el de mayor registro de periodistas fallecidos con 11 asesinatos. Lo grave de las agresiones al periodismo es que dicha actividad es fundamental para la existencia de la democracia en cualquier país. Acallar periodistas no reprime la libertad de expresión, sino la profundiza y alienta a muchas otras voces a denunciar la corrupción, en una sociedad cada vez más inconforme con la clase política que le gobierna. ¿Usted qué opina?

* NOTA Con la muerte en Culiacán de Javier Valdez, periodista de Ríodoce, son 6 los profesionales asesinados en lo que llevamos de 2017.

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