Etiquetas

, , , , ,

jose luisUn mes observando in situ la realidad estadounidense y mexicana, muchas entrevistas, encuentros, lecturas, etc, me llevan a la conclusión que Trump es el paradigma del populismo neofascista del siglo XXI y que nos enfrentamos a un periodo de muchas incertidumbres. Intentaré justificar con argumentos ambas afirmaciones, partiendo de la base que no soy politólogo, ni analista, ni tertuliano sabelotodo, ni ningún experto en la materia, simplemente me considero un observador, ciertamente inquieto con lo que está pasando, estudioso de la transformación que la política y el periodismo están sufriendo, nada más.

Resulta complicado entender lo que ha pasado en Estados Unidos, sin entender lo que pasa en México, un país que se desangra que se ha convertido en un narco-estado y preso de un bucle infernal de difícil solución. Estados Unidos es el gran mercado que consume la droga que llega por México, y que además fabrica las armas con las que se matan en México y en otros muchos sitios. Esta situación tan poco motivadora lleva a miles de mexicanos a buscar un sueño americano que se ha convertido en pesadilla durante la administración Obama (la que más deportaciones ha ejecutado) y que no apunta mejora, todo lo contrario, con un tipo como Trump que ha construido su ascenso a la Casa Blanca a partir del viejo discurso del miedo al diferente.

Primera e importante clave del neofascismo del siglo XXI, la vieja receta de generar el odio ante el diferente por razón de raza, nacionalidad, religión, etc. Durante mi periplo por Estados Unidos he tenido la oportunidad de entrevistar a periodistas y políticos de origen hispano, la mayoría mexicanos muy en alerta por el fundamentalismo xenófobo de Trump. Llama la atención en cambio que en las urnas los hispanos no hayan castigado como era presumible al candidato republicano y no lo han hecho porque más allá del exilio cubano de Miami que vota republicano, muchos mexicanos cuando alcanzan un mínimo estatus estadounidense ‘olvidan’ lo que viene por detrás y desarrollan una especie de instinto de supervivencia egoísta y conservador.

El neofascismo de Trump se construye sobre la base de la xenofobia, pero también a partir de políticas neoliberales que han ido dilapidando con recortes el mínimo estado del bienestar norteamericano. Si este cóctel obsceno lo completas y proyectas en determinadas televisiones y redes sociales, con unas gotitas de nacionalismo y religión, la receta del éxito está asegurada. América para los americanos, los americanos primeros, y los mexicanos a su casa que nos quitan nuestros puestos de trabajo:

Make America Great Again!

Algo tan simple, a la vez que tan falso, bien gestionado mediáticamente gana elecciones en Estados Unidos, en Reino Unido, Francia, Austria, Hungría, Polonia, España, etc. Tuve la oportunidad de seguir la noche electoral en la sede del Partido Demócrata de Carolina del Norte (un swing state en donde las encuestas daban ganador a los demócratas), vi gente llorando, en estado de shock porque nadie podía prever tal debacle. La gente no entendía lo que pasaba allí o en otros sitios clave como Michigan o Pensilvania. La respuesta era clara, el triunfo del neofascismo, algo que ya conocemos en Europa.

Comparencia de los demócratas de Carolina del Norte en la noche electoral. | FOTO JLG

Comparencia de los demócratas de Carolina del Norte en la noche electoral. | FOTO JLG

Resulta evidente, por tanto, el éxito de Trump para aglutinar un electorado transversal. Los neoliberales han conseguido hacer suyo un tipo de votante al que sus propias políticas han empobrecido y encabronado. Maquiavelo fliparía con semejante estrategia. Y frente al éxito de los republicanos para aglutinar votos de lo más dispar (muy PP), la hecatombe de un Partido Demócrata que viene a representar la propia hecatombe de las izquierdas, de la socialdemocracia que tanto y bueno nos dio, frente al neoliberalismo que lo miremos como lo miremos, tan poco nos ha dado como sociedad.

Entrevista al profesor Daniel Hallín, en la Universidad California San Diego. | FOTO CMLR

Entrevista al profesor Daniel Hallín, en la Universidad California San Diego. | FOTO CMLR

El profesor Dan Hallin, de la Universidad de California San Diego, en una profusa entrevista que publicaré en Eurogaceta más adelante, se lamentaba de la degradación de la política norteamericana con un personaje como Trump, pero también criticaba la nefasta estrategia de los demócratas que tuvieron la oportunidad de colocar frente a Trump a un candidato más del pueblo y menos del establishment; Sanders, para Hallin y para muchos, era mejor opción que Hillary Clinton. Pero lo que este profesor californiano afirma sin titubeos es que:

Hay muchas semejanzas entre Trump y Hitler

Siendo cierto que el fascismo se construye desde la colectividad y que Trump es un fiel producto del individualismo recalcitrante estadounidense, no es menos cierto que las tendencias autoritarias, la xenofobia, la homofobia, la propia misogenia, el negacionismo del cambio climático, son características comunes de ambos personajes y de otros muchos que campan por toda Europa.

El Partido Demócrata ha ganado el voto popular en los Estados Unidos, pero ha perdido las elecciones, como también les ocurrió con Al Gore frente a Bush hijo. Tampoco es nuevo que un ‘outsider’ de corte populista se haya colado en las primarias republicanas y haya llegado hasta la Casa Blanca, con Reagan empezó todo. Las izquierdas vuelven a tropezar con la misma piedra y han permitido que bolsas de trabajadores que antes fueron sus votantes, hayan encontrado acomodo en un peligroso neofascismo que se propaga por el mundo a velocidad de vértigo y que pone en cuestión los equilibrios internacionales, la recuperación medioambiental del planeta y la convivencia entre ciudadanos de diferentes culturas, razas y religiones. Muchos retos y la necesidad de permanecer en estado de alerta.

Anuncios