Etiquetas

, , , , , ,

Agustin VicoNo sé si lo sabe, pero desde que ha entrado hoy en Internet le han seguido los pasos. Saben lo que ha hecho, cuánto tiempo ha estado en casa sitio. Conocen todos sus movimientos. Y tienen un objetivo: venderle algo. Si no me cree, peor para usted, seguro que acaba comprando algo que no quería.

Dicen que la repetición provoca el recuerdo. Y del deseo a la compra solo hay un paso. Un paso que miles de personas quieren que dé ya, ahora mismo. Y para que lo haga, para que compre, le están vigilando, al tiempo que analizan cada paso que ha dado desde que lanzó el navegador en cualquiera de sus dispositivos conectados a internet.
De hecho saben si es usted hombre o mujer, si está entre los 20 y los 30 o cualquier otra comparación de rango de edad que se le ocurra. Si usa Windows o Mac, si navega con ordenador, tableta o móvil, y pueden conocer hasta la marca del dispositivo que utiliza: Sony, Samsung, Apple… o si ha estado antes en ese sitio y cuánto tiempo.
¿Qué como lo hacen? Con tecnología, con algoritmos matemáticos capaces de ‘aprender’ y saber dónde buscar al usuario afín, que se va a encargar de mostrarle, durante el tiempo que esté conectado, aquellos anuncios que puede activar el recuerdo y provocarle el deseo.
Modernas compañías le están siguiendo, por encargo de sus clientes, para conseguir que su intención de compra se convierta en una ‘conversión’ como lo llaman ellos. Quieren controlar su cerebro, que este se pare donde les interesa y que quiera tener lo que venden.
El espionaje llega hasta tal punto que son capaces de adelantarse a sus necesidades, porque saben que usted desea cosas, que las necesita. Sí, lo saben.
Utilizan filtros tecnológicos para recoger todos los datos que usted, ingenuo navegante, se va dejando como miguitas mientras va de una página web a otra. Es lo que estos espías conocen como Big Data, toda la información que produce un usuario durante su navegación.
A veces, también colocan un pixel, un pequeño punto de color en un web, imperceptible para usted, con el que pueden averiguar su actividad en la página, dónde ha hecho click, si eligió un determinado producto e inició el proceso de compra pero finalmente desistió o el tiempo que dedicó a ver un anuncio. De hecho, hay lo que se conoce como Data Exchanges, compañías tecnológicas que permiten recopilar, estructurar y clasificar todos los datos de los internautas, como por ejemplo la información sociodemográfica, o los hábitos de navegación (últimas búsquedas, compras realizadas, gustos más recurrentes, aficiones, dispositivo que utiliza, etcétera).
Y utilizan estos datos para presentarle, en tiempo real, a través de anuncios que usted cree casuales aquello que puede necesitar. Para ello establecen colaboraciones, por ejemplo, con un comparador de precios de vuelos online. Sabiendo que un usuario acaba de comprar un billete, podría ser que necesite a muy corto plazo también la reserva de un hotel, un coche o una excursión por la zona.
El control de lo que hace durante su navegación llega a tal extremo de que si usted ha comprado recientemente un artículo, ya no le aparecerán más anuncios sobre su compra, aunque sí relacionados.
Se trata de algo que lo estudiosos llaman la personalización corrupta, tal y como lo llama Christian Sandvig, un catedrático que se dedica a estudiar Internet. Sandvig explica este concepto:

La personalización corrupta es el proceso por el que se desvía nuestra atención hacia unos intereses que no son los nuestros

… concretamente, hacia intereses monetarios.
Porque en el fondo de eso se trata, si a uno le dan un servicio gratis (correo electrónico, red social, servicio de mensajería, disco duro virtual, etc) debe empezar a pensar qué obtienen esas empresas a cambio. Y lo que obtienen son datos de su actividad, es decir, el producto es usted y sus intereses.
De hecho, sitios como Facebook se han convertido en el mejor estudio de mercado. Tienen tantos datos que han decidido sacarles partido y venderlos a otras páginas para enseñarle anuncios durante su navegación que coincidan con su personalidad, gustos, afición, género, edad, peso, estatura, nivel económico…
Y la sofisticación a la hora de espiarle llega al extremo de que hay compañías que presumen de tener hasta 100.000 clientes satisfechos que han comprado sus programas, como StealthGenie, un software disponible para aparatos iOS, Android y BlackBerry que permite acceso total y completo a la información vista y enviada desde teléfonos móviles.
Con este software una persona puede ver desde el sitio de la compañía la ubicación del dispositivo, escuchar las conversaciones telefónicas y activar el micrófono en cualquier momento, mirar el historial de internet, leer los mensajes de texto, iMessage y WhatsApp, copiar fotos, y muchas cosas más.
Un video de la empresa indica que el software no se puede detectar, sirve para espiar a familiares y empleados, y cuenta con más de 100.000 clientes satisfechos.
Y no acaba aquí la cosa, cada vez que conecta wifi y el GPS o hace una foto, hay empresas que se dedican a recopilar sus datos para proporcionarle ofertas.

Facebook nos vigila

Facebook nos vigila

Si publica muchos post es que se va a enamorar
Y si esto, que le vigilen para cogerle con la guardia baja y venderle algo le parece poco, sepa que Facebook asegura saber cuándo dos personas, entre su sus 829 millones de usuarios, se van a enamorarse y hasta si ha ‘formalizado’ su relación, según la frecuencia, la alegría o la tristeza de los publicaciones (chistes, memes, noticias, opiniones y comentarios, fotos y vídeos) de su muro. Y eso lo sabe distinguiendo entre las expresiones que utiliza Lo asegura Carlos Diuk, científico de datos de Facebook.
Según lo publicado recientemente en el blog corporativo de la famosa red social, cuando dos personas están a punto de enamorarse, entran en un periodo de cortejo que se deja notar en el aumento del número de post en sus respectivos muros en Facebook. Aumento que se frena cuando la relación se hace oficial, frenada que se compensa con un incremento en el tono ‘alegre’ de lo que se publica desde entonces.
Duik no lo dice, pero si Facebook sabe cuándo nos vamos a emparejar, seguro que también sabe cuándo vamos a cortar. ¿No?

María, ¿cuántos post has publicado esta última semana en tu muro?

Tus fotos te delatan
Y el colmo del espionaje es el espionaje por parte de los los anunciantes. Compañías como Ditto Labs Inc, se dedican al escaneado de fotos publicadas en redes sociales con el fin de obtener más información sobre usted.
En el diario Wall Street Journal dan un ejemplo de todo lo que se puede conseguir con una única imagen: de una foto de un chico en la nieve sacan las emociones que muestra su cara (alegría, tristeza, etc.), los productos que está usando, el tipo de ropa que lleva, los logos de las marcas que está utilizando y el paisaje para ver en qué contexto se está utilizando cada objeto. De hecho, este tipo de espionaje de escaneado de fotos en redes sociales, para crear un perfil oculto sobre sus gustos es tan nuevo que todavía no hay leyes para evitarlo.
Y lo último de lo último es que Google ha creado una inteligencia artificial que asegura saber dónde ha tomado una fotografía, aunque usted no la geolocalice, comparándola con el resto de fotos que ya almacenan sus servidores. O que, como dice un hacker español, Facebook le sople a tu banco que vas a morir y cuando vayas a pedir la hipoteca o un préstamo te lo nieguen.
Hasta hay quien, gracias a sus habilidades informáticas es capaz de saber cuándo sus amigos están durmiendo recogiendo los datos de sus últimas conexiones.