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Portada del diario Público con Jiménez Losantos de protagonista

Ya he comentado en alguna ocasión que la COPE es una ‘marca’ a la que tengo aprecio porque fue allí donde empecé en esto del periodismo, aprendiendo de profesionales excelentes. Eran los tiempos de Luis del Olmo, José María García, etc, etc. Tiempos en que, sin la radicalidad extrema de hoy en día, la Conferencia Episcopal también hacía ‘buenas cajas’, pisándole los talones a la SER. De aquella época guardo un IDEARIO que me dio un señor importante que me hizo una primera entrevista de selección en Madrid porque entonces a los becarios nos hacían entrevistas rodeadas de un halo de seriedad y prestigio, te daban el ‘reglamento’ y además te pagaban por trabajar…

Pues bien, en plena involución COPE, con Jiménez Losantos en ‘estado de gracia’ escribí el artículo titulado EL IDIARIO COPE Y JIMÉNEZ LOSANTOS. Simplemente se trataba de reflexionar sí un ‘pistolero’ como Losantos tenía cabida en un medio con unas particularidades tan especiales como la COPE. Estamos hablando del año 2005, cuando en el seno de la Conferencia Episcopal se planteaba ya un intenso debate sobre la idoneidad o no de tener a este personaje en la cadena. Hubo cambio en las ‘alturas’ y Alfonso Coronel de Palma, otro ‘pistolero’ de las finanzas y la universidad, cambió el altar de la gran cancillería del CEU por el altar de la dirección general de la COPE y tras invocar al Espíritu Santo decidió, lejos de apartar a Losantos de la COPE, darle más galones y reforzar su estilo. El IDEARIO COPE se fue definitivamente al garete.

La deriva de lo que representa Losantos ha alcanzado su punto más álgido con la SENTENCIA CONDENATORIA en el juicio por injurias e insultos contra el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón. Llegados a este punto, de nuevo en la Conferencia Episcopal se vuelve a plantear con fuerza la idoneidad o no de mantener al locutor condenado, aunque quizás sería bueno también plantearse la idoneidad de mantener al frente de la COPE a un ‘iluminado’ como Coronel de Palma que lejos de aplacar al ‘monstruo’ le dio aliento. Doctores tiene la Iglesia….