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Foto de familia de la Cumbre de Bruselas
Parafraseando a Unamuno… ¡me duele Europa! Sinceramente, qué quieren que les diga, al contrario que a la presidencia de turno alemana y a otros muchos, la cumbre de estos últimos días en Bruselas me ha parecido decepcionante, frustrante. El proyecto de Constitución Europea que debía salir adelante con el refrendo de los ciudadanos europeos se ha quedado en un tratado de mínimos, con imposiciones vergonzantes de socios que no creen en el proyecto europeo, y todo ello ‘cocinado’ con nocturnidad y alevosía por líderes políticos de segunda categoría y por tecnocratas, de espaldas a la ciudadanía. Es en momentos así cuando se echa de menos a aquellos estadistas que creían en Europa y reforzaron con talento la obra iniciada por Robert Schuman, Konrad Adenauer y Winston Churchill, entre otros, me refiero a los Helmult Kolh, Jacques Delors o Felipe González, por nombrar a algunos.

Más allá del papel jugado por los británicos, las sombras sobre el futuro de la Unión Europea las reflejan los populistas, los nacionalistas, los mezquinos, en definitiva, aquellos que anteponen réditos electorales a corto plazo en los países donde gobiernan, a reforzar un proyecto sólido de construcción europea que nos beneficiaría a todos a medio y largo plazo. Y llegados a este punto debo referirme inevitablemente a los Kaczynski que han dado un espectáculo bochornoso en Bruselas. Al margen de que el sistema de votación pactado en Niza para la decisiones que tome el Consejo se pueda prorrogar hasta 2017 y aún a sabiendas que tal circunstancia es también beneficiosa para España, los planteamientos, estilos y formas de los Kacyznski son enormemente contraproducentes para la UE y también, por supuesto, para Polonia.

Viñeta de Forges en El País que refleja los desmanes de los Kacynski en Polonia

Lech y Jaroslaw Kaczyniski llevan con desmesura las riendas del país que ahora mismo es el mayor receptor de dinero de la Unión Europea, a pesar de ello, su ultranacionalismo les ha reforzado como dos de los políticos más abiertamente antieuropeístas del continente. En caída libre en las encuestas, gracias a sus reformas ‘morales’, estos ‘pequeños torquemadas’ han utilizado la cumbre de Bruselas para trabajar en clave interna e intentar mejorar su imagen ante su electorado en Polonia. Resulta chocante en este sentido que el líder de la oposición en España, Mariano Rajoy, lejos de apoyar los planteamientos globales defendidos por Merkel y Sarkozy, haya errado su estrategia elogiando a los Kaczyniski que es lo mismo que elogiar el antieuropeísmo, el nacionalismo cerril y provinciano. Lo dicho que me duele Europa y también me duele Polonia, un país que admiro, de gente magnífica, inteligente y trabajadora que no merece tener la actual clase dirigente.

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