Rosa Mª Gómez/Eurogaceta

Hay un dicho en el refranero español que dice que en todos los sitios cuecen habas y parece ser que en México no va a ser menos. Lo que parecían unas tranquilas y corrientes elecciones (con sus tira y afloja y descalificaciones entre los diferentes partidos como es común en todas elecciones que se precien) se han convertido en un espectáculo propio de un reality show.

Tras una dura batalla electoral entre el derechista Felipe Calderón (PAN) y el izquierdista López Obrador (PRD) fue finalmente Felipe Calderón quién se llevó el gato al agua al aventajar a su contrincante por 0.58 puntos. Hasta aquí todo parece normal. La situación surrealista de estas elecciones comienza cuando se proclama como vencedor a Felipe Calderón. López Obrador no aceptó de buen gusto la derrota y decidió impugnar el resultado porque no estaba de acuerdo con las cifras finales alegando no confiar en el IFE, máxima autoridad electoral, al señalar que los comicios habían estado llenos de irregularidades. El ex alcalde mexicano ha afirmado estar seguro de que él es el ganador de estas elecciones y no ha sido proclamado como tal porque han estado amañadas desde un principio. Entre las pruebas que aporta para defender su acusación se encuentran algunos videos que según López Obrador, son la prueba irrefutable de las presuntas irregularidades de estas elecciones. Según el candidato izquierdista, en los videos se pueden observar a dos supuestos simpatizantes de Felipe Calderón rellenando urnas con papeletas a favor de su candidato.

Ante la insistencia del derrotado candidato, los siete magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) accedieron a realizar un nuevo recuento de votos en 11.839 de las 130.477 mesas electorales, donde según López Obrador fueron detectadas las supuestas irregularidades. Esta decisión no agradó al candidato del PRD que exigió el recuento total de los votos, petición que fue desestimada por el Tribunal Electoral Mexicano y provocando así el enfado al líder del partido izquierdista que no consideró la decisión del Tribunal y anunció seguir con su campaña hasta que los resultados se rectificaran.

Ahora López Obrador ha instado a sus seguidores a permanecer acampados en la principal avenida de la capital mexicana amenazando con extender estas protestas por diferentes puntos del país. Con semejante caos, el Tribunal no ha tenido más remedio que acceder a la petición de López Obrador y es ahora cuando comienza el nuevo escrutinio bajo la supervisión de jueces desigandos por el Consejo de la Judicatura Federal. El nombre del finalmente ganador saldrá a la luz antes del seis de septiembre.

¿No les parece a ustedes que todo este enredo es más propio de las telenovelas?. Lo único que saco en claro con todo este jaleo, es que si finalmente López Obrador demuestra que no ha habido limpieza en el proceso electoral, la democracia mexicana quedará en entredicho, una vez más. Si por el contrario, la justicia vuelve a nombrar a Felipe Calderón como el sucesor de Vicente Fox, todo quedará como una pataleta del candidato del PRD por no saber o querer aceptar su derrota y la voz del pueblo mexicano.

Por cierto, aunque con distinto signo político, ¿no encuentran similitudes entre la actitud de López Obrador y Jose María Aznar?…ninguno de ellos parece haber aceptado el dictado de las urnas.

                                            

         López Obrador candidato del PRD y Felipe Calderón candidato del PAN