Irónica y simpática campaña turística basada en el famoso 'fontanero polaco'

Las restriciones a la entrada en España de trabajadores de países de la última ampliación de la UE era del todo discriminatoria. El fantasma del ‘fontanero polaco’ no tenía ningún sentido, era un absurdo, y hay que celebrar el acuerdo entre los presidentes de España y Polonia, Zapatero y Marcinkiewicz, respectivamente, en el sentido de eliminar, a partir del próximo 1 de mayo, la moratoria que impedía a los trabajadores de los nuevos estados miembros del centro y este de Europa que pudieran disfrutar el derecho básico de libre circulación de trabajadores en la UE. Dos años ha durado esta moratoria, basada en miedos injustificados, ya que como ha quedado evidenciado la supresión de fronteras no ha supuesto, ni supondrá, la recepción de avalanchas de trabajadores polacos, lituanos, letones o checos, como en su día, cuando entró España en el club europeo tampoco los españoles invadieron los mercados alemanes, franceses o italianos.

Los ‘Quince’ se blindaron por espacio entre dos y siete años, y España, con buen criterio, ha roto el blindaje a las primeras de cambio. El gesto de Zapatero se ha hecho público en el marco de la III Cumbre Hispano-Polaca que se celebra en Granada y que debe servir para consolidar las estrategias de cooperación entre dos países que están llamados a entenderse en el nuevo escenario político europeo. Levantar la moratoria sobre la libertad de circulación de trabajadores es hacer más Europa y es una excelente noticia, aunque el Gobierno Zapatero debería también hacer más Europa evitando actuaciones tendentes al nacionalismo-económico y al proteccionismo. Tal y como ha manifestado el propio Javier Solana, los últimos movimientos del Gobierno español en el caso Endesa no fomentan el fortalecimiento de la UE en materia energética frente a otros grandes mercados mundiales.

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