Hay que mirar obligatoriamente a Irlanda del Norte. La puesta en escena que utilizó ETA para anunciar su alto el fuego permanente fue clónica a la utilizada por el IRA allá por 1994 cuando también declararon un alto el fuego permanente que dura hasta el día de hoy. Aquel anuncio se culminó el 10 de abril de 1998 en el ya famoso God Friday Agraeement (Acuerdo de Viernes Santo). Como bien explicó el profesor Jonathan Stevenson, del Instituto de Estudios Estratégicos de Londres, "el logro perdurable del proceso de paz de Irlanda del Norte no fue el Acuerdo de Viernes Santo en si mismo, sino el consenso logrado para un diálogo no violento". Salvando las diferencias, que son muchísimas entre ambos conflictos, la lección irlandesa que deben aprender los políticos españoles pasa por la consecución de ese consenso para derivar un conflicto violento en un conflicto no violento.

Comparemos ambos problemas. Las pretensiones de católicos (republicanos) y protestantes (unionistas) en el conflicto norirlandés que se ha cobrado más de 3000 muertos, son absolutamente irreconciliables. Los católicos que representan el 40% de la población de Irlanda del Norte, desean la unión de esta provincia con la República de Irlanda, una reivindicación histórica que se truncó tras la guerra de independiencia contra los ingleses, cuando Michael Collins aceptó la partición de la isla y que seis condados del norte se quedaran en manos inglesas: Antrim, Armagh, Down, Fermanagh, Tyrone y Derry. Por su parte, los protestantes que representan algo menos del 60% de la población de Irlanda del Norte, desean mantenerse unidos a la corona británica. ¿Cuál es, por tanto, el éxito de un proceso de paz donde no hay una aparente solución final posible? El éxito pasa porque el disenso ya no es violento, los desacuerdos se solventan de manera civilizada en una mesa de negociación o en un parlamento y todos los actores, empujados por una sociedad harta de la violencia, asumieron en el Acuerdo de Viernes Santo que no había marcha atrás, algo que quedó reflejado en el posterior y costoso desarme del IRA.

En el País Vasco, la polarización de la sociedad vasca es muy similar a la irlandesa, y los objetivos de unos y otros también son irreconciliables. No se le puede pedir a un nacionalista que se olvide de su premisa fundamental: la independencia; ni tampoco a un no nacionalista que defienda su derecho a sentirse español y vivir en paz bajo esa condición, sin miedo, extorsiones y atentados. Llegados a este punto, en la línea de pensamiento del profesor Stevenson, la sociedad española y la sociedad vasca demandan elevar a categoría fundamental la consecución de la no violencia. Ahora, el conflicto vasco se sitúa en un escenario similar a aquel de 1994 en Belfast, del que se erigieron personalidades claves como David Trimble, John Hume (ambos premios Nobel de la Paz), Tony Blair, Berthie Aern o el propio Gerry Adams. Todos, con momentos mejores y peores, supieron estar a la altura de las circunstancias y consolidar una sociedad que aunque polarizada ha aprendido a vivir sin bombas.

Irlanda debe ser un modelo para la resolución del conflicto vasco que desde ahora entra en una nueva dimensión histórica; aunque no todo se ha hecho bien en el triple eje Dublín-Belfast-Londres. Muchos delincuentes de uno y otro bando no han querido abandonar su medio habitual de vida y las mafías actuan con impunidad en determinadas zonas de Irlanda del Norte. También es cierto que residuos radicales se han encargado de intentar dinamitar el proceso y no hay más que recordar el salvaje atentado de Omagh, todavía con el Acuerdo de Viernes Santo fresco. El alto el fuego de ETA, como el alto el fuego del IRA en su día deben mejorar la calidad del debate político, desterrando la violencia. Aprendamos de los aciertos irlandeses, desechemos los errores y exijamos a nuestros políticos altura de miras y consenso para intentar aprovechar este momento histórico.

Lecturas recomendadas: ALONSO, Rogelio. La Paz en Belfast. Alianza Editorial (2000); ADAMS, Gerry. Memorias políticas, el largo proceso de Irlanda hacia la Paz. Txalaparta (2005)

Documentos: Texto íntegro del alto el fuego de ETA; Ampliación del primer texto, publicado por Gara

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