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Bono con Rajoy (jose-bono.com)

Es normal que la cúpula del Partido Popular, con Mariano Rajoy a la cabeza, ande intranquila con Bono… y más que deberían estarlo. Los que conocemos algo a este animal político sabíamos que su salto a la política nacional, después de arrasar durante más de veinte años en Castilla-La Mancha, no sería para desarrollar un papel secundario, folklórico, de ayudante de cámara, como ministro de Defensa. Quienes conocemos algo a Bono sabemos perfectamente que el de Salobre espera paciente su momento y ese momento puede ser dentro de dos legislaturas. Bono es mucho Bono, y la Presidencia sería la culminación de su carrera política, él lo sabe y ese es su objetivo.

Que nadie me interprete mal, ruego la disculpa de los familiares y amigos de víctimas, pero seguro que cuando Bono tuvo las primeras noticias del accidente áreo de Afganistán en el que perdieron la vida 17 militares españoles, pensó que era un gran momento político para él. Su objetivo, desde un primer momento, fue gestionar la crisis a su manera, no a la manera de Zapatero o de su Gobierno, sino a su manera, es decir, con eficacia, pero con un enorme populismo. Ese es Bono, un político eficaz, un gran gestor, pero populista hasta el infinito… y eso llega a la gente, y eso hace ganar elecciones y eso es normal que ponga nervioso al Partido Popular y a ciertos actores de su entorno mediático.

Bono se ha metido en el bolsillo a todos los estamentos militares, desde los soldados rasos hasta los jefazos de la cúpula militar, y ha demostrado como gestionar un drama de tal magnitud que se cerró con el homenaje de Estado a los 17 soldados muertos en accidente. Todo lo ha medido al detalle, absolutamente todo, y ha conseguido los efectos que deseaba en una opinión pública que lo valora como el mejor ministro del Gobierno. Se pudiera dar la circunstancia, inédita en la democracia española, que con otro golpe de efecto como el actual, Bono apareciese en las encuestas del CIS con mejor valoración incluso que el propio presidente Zapatero… ¡vaya patata caliente para los mandamases de Ferraz!

Resumiendo, que es gerundio, Bono ha humillado hasta la extenuación a Trillo, ridiculizándolo hasta límites conocidos. El político albaceteño pone muy nervioso al PP, también a algunos miembros de su propio Gobierno y no dudo que el propio presidente Zapatero sueñe más de una noche con su ministro de Defensa. Bono es así, todo un personaje y sería el ministro más valorado teniendo la cartera de Vivienda, Cultura o esta de Defensa que le tocó en suerte. El caso es que no descarto ver a Bono en La Moncloa, se lo aseguro, no es mi político favorito, ni mucho menos, pero pienso que más tarde o más temprano logrará su objetivo: ser presidente del Gobierno de España.