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Parlamento Europeo

EL COMENTARIO

Si algún colega periodista se ha encargado en algún periodo de su trayectoria profesional de cubrir la información municipal o la actividad de un parlamento regional o nacional, sabe de sobras que hay un tema en el que siempre están de acuerdo los políticos. Todos esbozan la mejor sonrisa y llegan al mejor de los consensos a la hora de subirse los sueldos, y además suele ser una iniciativa que se toma al principio de los mandatos, se aprueba de tapadillo cuando llega el verano, esperando que la playa y las cervezas en los chiringuitos apaciguen el lógico cabreo ciudadano. El caso es que este modo de proceder es igual de válido para el liliputiense consistorio de Casas de Ves, en la provincia de Albacete, que para la mega Eurocámara de Bruselas.

Esta semana, el Parlamento Europeo ha aprobado por abrumadora mayoría (apenas 80 despistados votaron en contra) que sus señorías se suban los sueldos. ¡Bueno, es cierto, no es del todo así, hay que matizar un poquito!, se ha producido una compensación. ¿Y qué coño es eso de la compensación?, preguntaría un castizo… el asunto es que los suelos de sus señorías los pagan en buena parte los estados miembros y las diferencias entre unos y otros eurodiputados son abismales. Los mejor pagados desde que la Eurocámara es Eurocámara son sus señorías italianas que trincan ni más ni menos que 12.000 euros al mes, una buena cifra para llegar sin apreturas a final de mes. En cambio, un eurodiputado polaco, letón o húngaro apenas llega a los 700 euros al mes… ¿cómo pueden subsistir estos pobres en una ciudad como Bruselas?, no lo entiendo.
El caso es que sus señorías han decidido promediar y fijar un salario igual para todos los europarlamentarios, dicho salario mensual será de 7.000 euros… ¿se imaginan la alegría de los antes mencionados polacos, letones o húngaros?, les ha tocado la Primitiva, y también a los españoles que cobraban algo menos.

Estamos en el discurso de siempre, los políticos deben estar bien pagados porque de esta manera evitaremos situaciones no deseables, pero no creo que este fuera el momento oportuno para aprobar esta subida general. Esta misma semana el Consejo ha ofrecido a la ciudadanía una imagen lamentable, no llegando a acuerdos necesarios sobre el marco de financiación para el periodo 2007-2013. Tampoco consiguen ponerse de acuerdo para dignificar el raquítico presupuesto comunitario. El mercadeo nacional ha vuelto a primar sobre los intereses generales de la Unión Europea, y sólo cuatro días después de todo eso vemos como los europarlamentarios sí que se ponen de acuerdo en bloque para subirse los sueldos. No era el momento… aunque las vacaciones están a la vuelta de la esquina y todo quedará olvidado.

DESPILFARRO
Por cierto, hablando de despilfarro, una periodista de una televisión nacional enviada a cubrir la comparecencia de Tony Blair en la Eurocámara, caía en la cuenta del asunto de la triple sede (Bruselas, Luxemburgo y Estrasburgo). El asunto viene siendo denunciado desde hace años y está bien que cada cierto tiempo se recuerde. Resulta esperpéntico ver como sus señorías y sus séquitos se mudan una vez al mes desde Bruselas a Estrasburgo. La localidad francesa, en pleno enclave alsaciano, tiene a bien acoger un pleno mensual que bien podría celebrarse en Bruselas, pero Francia no quiere renunciar a esta sede parlamentaria que resulta realmente anacrónica y que es un lastre para el ya paupérrimo presupuesto comunitario.

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Tony Blair

BLAIR, EL ENCANTADOR DE SERPIENTES
Tony Blair pilló contentos a buena parte de los eurodiputados que se acababan de subir los sueldos. Quizás por ese positivo estado de ánimo, lo que se preveía una sesión caliente y bronca se tornó en una fiesta, mil sonrisas y un paseo militar para ese encantador de serpientes e inmediato presidente de turno de la UE que es Tony Blair.
Sólo un día antes de la presencia de Blair en la Eurocámara, el presidente saliente, el luxemburgués Junker mantuvo un discurso muy crítico contra Blair, culpándole del fracaso de la última reunión del Consejo. La Eurocámara premió el discurso de Junker con un sonoro aplauso que hacía prever una sesión difícil para Blair un día después. Lo dicho, no fue así, Blair encandiló a los presentes con un discurso europeísta, lleno de buenas palabras (quizá huecas), de grandes ideas, pero vacío de referencias a algo que el Reino Unido nunca apoyará, el fortalecimiento de la unión política. Es lo que hay y es lo que toca…