PALACIO fue ponente de la Convención Europea y ministra de Asuntos Exteriores

"La UE debe jugar un papel clave para solucionar el conflicto entre Israel y Palestina"

"La Constitución Europea será la base sobre la que se asiente la unión política"

"En Política Exterior queda mucho por hacer en la Unión Europea"


Ana Palacio, en una sesión de la Convención Europea

ENTREVISTA (Madrid)

La compleja y vieja Europa tiene el reto de tomar un protagonismo singular dentro del nuevo orden mundial del siglo XXI. El proyecto europeo embrionario de mediados del siglo pasado se ha ido desarrollando política, social y sobre todo económicamente, y en el momento actual nos encontramos en la encrucijada de determinar que modelo de Europa queremos: ¿un modelo federal?, ¿un modelo de federación de estados-nación?, ¿una mezcla de ambos?, ¿un modelo nuevo que sirva de referencia para el resto del planeta? Europa debate su futuro, lo perfila y en la Conferencia Intergubernamental de 2004 deberemos haber encauzado dicho modelo, un modelo que permita a la UE jugar un papel fundamental en ese nuevo orden mundial, lejos de tutelas estadounidenses.

Y para encauzar las bases de convivencia, para determinar como será la Europa de los nuevos tiempos, la Europa de la modernidad, las instituciones de la UE y los estados miembros ponían en marcha un novedoso instrumento que se llama Convención y que preside el veterano político francés Valery Giscard d’Estaing. La ordenación de prioridades e ideas y la definición de los proyectos es el objetivo sobre el que trabaja la Convención.

¿Cómo se estructura y funciona la Convención sobre el futuro de Europa?

La Convención se estructura en tres bloques, en primer lugar la presidencia, con el mencionado Giscard d’Estaing al frente que coordina lo que se llama Presidium o núcleo duro de la Convención. El Presidium cuenta con dos vicepresidentes, el italiano Giuliano Amato y el belga Jean-Luc Dehaene, y está compuesto por doce miembros, incluido presidente y vicepresidentes. En el Presidium vienen trabajando dos españoles, la ministra de Exteriores y eurodiputada Ana Palacio Vallersundi que es la representante del Gobierno de España en dicho estamento, y el también eurodiputado Iñigo Méndez de Vigo que representa al grupo español en la eurocámara. El Presidium marca la agenda de trabajo de la Convención, digamos que es el motor de toda esta iniciativa.

El tercer gran bloque de la Convención es la Asamblea de Representantes que está formada por 105 delegados de un total de 28 estados, ya que también forman parte los países de la ampliación. La Convención, evidentemente, trabaja en clave de ampliación. En la Asamblea de Representantes están representados la Comisión Europea, los Estados miembros, los parlamentos nacionales, el Parlamento Europeo, y los estados y parlamentos de países de la ampliación. Hay que destacar que quince ministros en ejercicio y otros 26 ex ministros o primeros ministros están participando en los plenos de la Convención, cuyo orden del día marca el Presidium.

El pleno de la Convención se viene reuniendo una vez al mes, mientras que las reuniones del Presidium son quincenales (los viernes, en Bruselas). Todo está ideado para que de los debates sobre el futuro de Europa se obtengan unas conclusiones que estén listas a finales del 2003, y dichas conclusiones, teóricamente, deberán ser ratificadas por los Estados miembros en la Conferencia Intergubernamental de 2004.

¿Qué debate la Convención? Pues la Convención, básicamente, trabaja sobre los postulados o encargos de la Declaración de Laeken, es decir, en determinar el papel de la UE en el nuevo orden mundial, en agilizar y estructurar las herramientas necesarias para que la UE refuerce ese debilitado papel; también en la redacción de una Constitución Europea, así como en reestructurar la toma de decisiones en el seno de una UE de 25 miembros, entre otras cuestiones.

La forma de debate de la Convención es uno de los grandes avances y peculiaridades de este sistema de trabajo europeo. Se trata de debates públicos, abiertos, muy distinto a las conferencias intergubernamentales y otro tipo de citas institucionales similares que siempre son a puerta cerrada y de espaldas a la ciudadanía. Las reuniones y asambleas de la Convención se están dando en tiempo real en Internet y cualquier ciudadano puede participar vía red o también en las propias sesiones. En este debate abierto no se vota nada, simplemente se busca un consenso a través del diálogo y la aportación de ideas.

Y en este revolucionario trabajo, por la magnitud del mismo, por los objetivos, por el fondo y por las formas, la ministra y eurodiputada Ana Palacio Vallersundi representa al Gobierno de España. Ana Palacio es una entusiasta del proyecto de construcción europea, ésta es su segunda legislatura en Bruselas y Estrasburgo (1994/1999 y 1999/2004) y su participación en el Presidium está siendo muy activa:
– Pertenece al grupo del Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y Demócratas Europeos. Es miembro de la Mesa del Parlamento Europeo, y su labor en la eurocámara la ha centrado en la Comisión de Libertades y Derechos de los Ciudadanos que preside, y en la Comisión de Justicia e Interior. Además ha sido miembro de la Delegación del Parlamento Europeo para las Relaciones con el Consejo Legislativo Palestino.
– Es Licenciada en Sociología, Ciencias Políticas y Derecho
– Desde julio de 2002 es ministra de Asuntos Exteriores

EL PAPEL DE LA UE EN EL CONFLICTO DE ORIENTE MEDIO

Durante los últimos años, Ana Palacio Vallersundi ha trabajado activamente en Oriente Medio como representante del Parlamento Europeo en la zona de conflicto. La eurodiputada madrileña tiene claro que el papel de la UE en zonas de conflicto está siendo muy pobre y que algo tiene que cambiar. La UE no pude jugar un papel de comparsa de los americanos en los conflictos internacionales. “Tanto en la crisis de los Balcanes, como en esta crisis de los territorios ocupados y todo lo que ha sucedido en Palestina, se pone de manifiesto que en la Unión Europea hay algo que no funciona, pero yo no hablaría de humillación como se llegó a decir desde Estados Unidos respecto al papel de Europa en este conflicto. Habría que pedir sentido común, porque todos sabemos que Colin Powell fue a la zona de conflicto representando a la Unión Europea y esto no es lógico”, comenta Palacio.

“Siempre digo –añade- que los ciudadanos no son profesores de Derecho Comunitario, ni catedráticos de Constitucional, pero tienen las ideas muy claras, y efectivamente hay una percepción de la ciudadanía, clara, de que hay que hacer algo. La gente tiene muy claro que Colin Powell no puede ir a Oriente Medio representando a la Unión Europea, y la ciudadanía también tiene muy claro que la UE tiene que tener una voz única en determinados asuntos. Esto no quiere decir que el ciudadano español siga pensando que es bueno que España mantenga las relaciones privilegiadas que tiene con América Latina, o el Reino Unido mantenga relaciones privilegiadas con Estados Unidos, y en este ámbito nos debemos mover”.

Para Ana Palacio, “no es fácil este juego de equilibrios, porque es siempre complicado casar una cosa con otra, pero hoy tenemos que la política ex

terior comercial es competencia comunitarizada, que la ayuda al desarrollo –en gran medida- también está comunitarizada y que eso son dos patas que cada vez se ve más claramente que son pilares que no se pueden separar de lo que sería la encimera de la mesa que sería la política exterior y de seguridad común. En este sentido llegamos a la conclusión que hay que cambiar el tratado en el sentido de dar una mayor relevancia a lo que es tener una voz única en determinados asuntos”.


Ana Palacio, en Jerusalem

¿Qué ha hecho la UE en Oriente Medio?

“Pues yo creo que ha hecho mucho”, dice Ana Palacio. “Hacer historia-ficción es una de las cosas más estériles que hay, pero si no hubiera sido por la Unión Europea –teniendo en cuenta que la situación de la autoridad palestina y de los palestinos es mala- todo estaría muchísimo peor. ¿Qué podría ser mejor?, siempre todo es perceptible de mejorar, pero la UE ha financiado la parte más importante de las infraestructuras que sistemáticamente han sido destruidas por los israelíes. ¿Había medidas para evitar cualquier interferencia de terrorismo con el aeropuerto de Gaza?… todas, porque estaba controlado por los propios israelíes y conozco bien ese aeropuerto porque he estado allí, entonces sabemos que lo han destruido porque la consigna es destruir todo lo más posible”, explica la eurodiputada sobre su experiencia en la zona.

En este sentido, esta conocedora del conflicto de Oriente Medio añade que: “Pude leer en la prensa americana que el propio enviado del Gobierno de Estados Unidos calificó de “humillante” la situación de los palestinos, por primera vez, y esto es un logro. Todos estamos cansados de esas escenas de tanquetas dando marcha adelante y atrás para machacar un coche o la destrucción, por la destrucción, de hospitales, radios o aeropuertos palestinos. Lo más grave y más dramático, y lo que más nos importa, es la perdida de vidas humanas, pero hay una lógica mayor -por muy brutal que parezca- que dice que en una situación de confrontación puede haber víctimas inocentes, pero desde el punto de vista europeo lo que no entendemos y es inadmisible, es esta destrucción buscada y sistemática de todo lo que son las infraestructuras que permiten la administración de pueblo palestino, es decir, la destrucción de la estructuración del pueblo palestino con el objeto de impedir la creación de un futuro estado palestino. ¿A qué se está avocando a esa población?, cuándo además sabemos que se están incrementado los asentamientos en territorios palestinos”.

“Y dicho todo esto –añade Ana Palacio-, yo soy de las que mantienen que tenemos que ser conscientes que Israel es un estado de derecho, a pesar de todo, más de derecho que ninguno de los que le circundan. Israel, a pesar de todo, es una democracia que comparte nuestros planteamientos, e indudablemente el objetivo principal de la UE es garantizar un Israel que pueda vivir en paz. Porque también hay que recordar lo difícil que es vivir con cinco escolares descuartizados por una bomba, familias que mueren en una celebración familiar por un atentado suicida, este el drama cotidiano de Israel”.

¿El futuro en la zona?
“No quiero ser pesimista, pero no veo muy bien por donde puede surgir el arreglo”, concluye al respecto Palacio.

POLÍTICA EXTERIOR Y DE SEGURIDAD COMÚN

El desarrollo económico de la UE ha sido y es evidente y el euro es el ejemplo más claro de dicho logro. El gran reto de los europeos sigue siendo consolidar una Europa social y una Europa política con sólidos cimientos. “Esa afirmación de que la Unión Europea es un gigante económico y un enano político es parcialmente cierta, aunque como todos los tópicos tiene mucho de cierto”, dice Ana Palacio.

“Al Parlamento Europeo nadie le hacía ni caso –explica la eurodiputada-, era la típica institución que se tenía ahí, era una especie de cementerios de elefantes, que no tenía poderes. A mí me han contando funcionarios de la Comisión que llegaban informes del Parlamento Europeo, que entonces no eran vinculantes, y es que ni se molestaban en leerlos, los echaban directamente a la papelera. De esa situación hemos pasado a que el resto de instituciones ahora nos hacen la corte. La situación de desprecio por el Parlamento Europeo y falta de entendimiento, por fortuna, han dado un giro radical en los últimos años”.

A pesar de todo, Ana Palacio tiene muy claro donde están algunos de los mayores déficits de la Unión Europea: “En Política Exterior queda mucho por hacer. Tenemos una política comercial que está ya comunitarizada, al igual que la política de ayuda al desarrollo, que son dos instrumentos fundamentales de la política exterior. Por tanto, matizo, tenemos ya algo avanzado, el problema es que no se ve la presencia europea allí donde la política exterior parece que es más exterior que es en los conflictos, allí no tenemos política de defensa”.


Ana Palacio, junto a Colin Powell

CONVENCIÓN EUROPEA y PRESIDIUM

Representante del Gobierno de España en el Presidium de la Convención sobre el futuro de Europa, y una mujer en ese núcleo duro, Ana Palacio Vallersundi desca que: “El Presidium se planteó y tiene que ser un equipo muy bien trabado, que discute de forma muy abierta y sincera. En el Presidium no se toman notas, no hay un registro, de lo que se trata es de poder claramente, sin protocolo, desarrollar los planteamientos del día a día y organizar el trabajo de la Convención. Pero en realidad, la capacidad de debate no es del Presidium sino de la Convención, la misión del Presidium –muy importante- es la de orientar y así quedó explícito en la Declaración de Laeken. Por ejemplo, en una de las reuniones se había hecho público que la Presidencia española quería que uno de los puntos del orden del día de la Cumbre de Sevilla se dedicara a la inmigración ilegal; pues bien, un debate del Presidium se orientó en este sentido, con el objetivo de que el presidente de la Convención tuviera mucho que decir al respecto ante el Consejo sobre esta cuestión. Lo que hicimos fue plantear un monográfico en el Presidium, de cara al Consejo de Sevilla, donde quedaron refrendados los postulados de la Convención en relación a determinados asuntos de políticas de seguridad e interior, con la inmigración como un problema derivado”.

Preguntada por los grades retos de este invento europeo, la eurodiputada explica que: “Uno de los grandes retos de la Convención es producir unas orientaciones: to paid the way, es decir, preparar la Conferencia Intergubernamental a través de unas recomendaciones, de un texto si fuera posible; pero la Convención tiene otro reto importantísimo que no está escrito en ningún sitio, pero que se deduce de la propia convocatoria –para mí este segundo reto es tan importante como el primero, aunque quizás no tan vistoso-, y es establecer ese vínculo con el ciudadano de a pie. El ciudadano tiene un sentimiento un poco de frustración sobre la construcción europea, cuando hoy en día la construcción europea es el gran reto de los ciudadanos europeos.

¿Y de dónde viene esa frustració

n?…
“De una falta de participación relevante, y es fundamental esos cauces de participación, hay que devolver a la sociedad europea la idea de que lo que se está debatiendo le concierne y son sus problemas. Muchas veces no nos damos cuenta hasta que punto las decisiones que se toman en Europa nos afectan y hasta que punto participamos en ellas. Debemos saber como nos afecta la construcción de Europa y debemos saber como participar en ella,… y este es uno de los grandes retos de la Convención Europea”, añade.

¿Los Estados tendrán en cuenta de cara la Conferencia Intergubernamental de 2004, las orientaciones en la que está trabajando la Convención?
Existe un evidente escepticismo sobre si las orientaciones sobre el futuro de Europa que pondrá encima de la mesa la Convención serán asumidas plenamente por los Estados miembros. Ana Palacio lo tiene claro: “Estoy convencida que sí, porque la Convención no se convoca a humo de pajas, se convoca porque los Estados miembros necesitan esa reflexión de la Convención. Estoy convencida de que como pasó con la Carta de Derechos Fundamentales, si la Convención logra tener un consenso y una línea de orientaciones claras, pues serán tenidas en cuenta por el Consejo.

¿Le sorprende la postura escéptica y crítica respecto a la Convención adoptada por Felipe González, una persona que ha sido pieza clave en la construcción europea?
Dentro de esa línea de euroescepticismo respecto al trabajo de la Convención ha destacado y genero polémica las reflexiones del ex presidente del Gobierno de España, Felipe González quién llegó a manifestar que: “La Convención no va a funcionar porque no se ha concebido como un proceso constituyente y se limitará a una simple declaración de derechos y deberes sin entrar en el núcleo del debate que es el reparto de poder y competencias entra las diferentes instituciones comunitarias”.

Desde el propio Partido Socialista, José Borrell, uno de los ex ministros que trabajan en la Convención sobre el Futuro de Europa, contestaba a González asegurando que: “Ya está bien de decir lo que no será, y ya está bien de soberbios. Soy optimista respecto a que la Convención sentará las bases para redefinir lo que Europa quiere ser y defiendo este proceso frente al método gubernamental oscuro y opaco de los Consejos de Ministros comunitarios”.

Considera Ana Palacio que toda esta polémica “viene de una actitud que es lamentable por parte de Felipe González”. “Me produce tristeza –añade- porque verdaderamente un ex presidente del Gobierno es un activo, un patrimonio de toda una sociedad y ponerse a la contra de todas las cosas no es bueno. Suscribo al cien por cien la contestación de José Borrell a Felipe González. De todo se puede ser escéptico, eso es lo fácil, lo más complicado es decir cómo puedo yo ayudar a que esto sea un éxito”.

CONSTITUCIÓN EUROPEA

En la Declaración de Laeken figuran de manera explícita los retos sobre los que debe trabajar la Convención, y en dicha Declaración se dice textualmente que: “(…) se plantea si esa simplificación y redistribución de los textos legales de la UE no debería conducir a la adopción de un texto constitucional”. ¿Tendremos los europeos una Constitución en el 2004?

Ana Palacio Vallersundi se muestra optimista porque la Constitución Europea ya no es una utopía, aunque aún sea un proyecto inicial, y dice que “afortunadamente ya hemos ganado una cosa. Hace unos años no es que fuese una utopía, es que era una palabra malsonante, es que no se podía pronunciar la palabrita porque se te echaban encima, y ahora esto ya ha entrado en el debate sosegado de la opinión pública, ahora ya se habla sobre la Constitución Europea, y hay quién dice que sí y quién dice que no, pero ya no hay eso de condenar a tinieblas exteriores a quién pronuncie la palabrita Constitución”.

¿Qué va a salir de todo este debate constitucional?
Considera la eurodiputada popular que “técnicamente lo que va a salir va a seguir siendo un tratado, pero un tratado y no tres, que ya es un progreso. Además ese tratado va a tener muchos más elementos constitucionales, entre otras cosas va a tener la incorporación de la carta de derechos fundamentales y, por lo tanto, con toda justicia, no será técnico-jurídicamente una Constitución, pero simbólicamente si que será una Constitución Europea que tendrá una declaración de derechos fundamentales, una arquitectura institucional ya completa y compleja y en ese sentido sí que será una Constitución”.

Matiza Ana Palacio sobre esta cuestión que: “La elaboración del texto constitucional europeo no es un proceso cerrado. No se trata de que después de la Convención y de la Conferencia del 2004 esto ya está concluido, no es así porque seguirá ese proceso de constitucionalización en el futuro”.

MODELO DE EUROPA

La nueva Europa que se está diseñando ahora, la Europa del tercer milenio o de la modernidad necesita redefinir su modelo y estructuras políticas. La nueva Europa de 25 precisa un cambio radical en unas instituciones que deben adaptarse y hacerse operativas a los nuevos tiempos. La Convención debate sobre el modelo de gestión político y social de la nueva Europa y las corrientes en el seno de la UE siguen siendo dispares. El objetivo de la Convención está siendo aunar criterios y de todas esas corrientes fabricar el mejor modelo posible, un modelo que sea referencia para el resto del Mundo y que no tenga que ver necesariamente con modelos-estructuras políticas que hoy funcionan en otras partes del planeta.

¿Cuáles son esas corrientes?
– Francia apuesta por una Federación de Estados-Nación. Los franceses son defensores de la necesidad de elaborar una Constitución Europea
– Alemania defiende abiertamente una Federación (un gran Estado Federal) y considera la Constitución Europea el paso previo para abordar ese macro-proyecto con éxito. Para los alemanes la Federación Europea se sustentaría en un Parlamento concebido con verdadero poder legislativo y se crearía una segunda cámara de carácter regional. Básicamente se trataría de trasladar a la UE el modelo Federal alemán, muy parejo al español.
– Inglaterra siempre se ha mostrado reticente a los modelos expuestos por Francia y Alemania. Tony Blair no quiere una Constitución Europea y tampoco un modelo federal, si que admiten en cambio la necesidad de crear una segunda cámara europea formada por representantes de los parlamentos nacionales.
– Bélgica y Luxemburgo y los Países Bajos mantienen tesis muy parejas a Francia. A favor de la Constitución Europea como herramienta básica para impulsar un modelo de Federación de Estados-Nación
– Italia también acepta de buen grado la Constitución Europea y no se han definitido explícitamente sobre un modelo político determinado para la UE
– Portugal respalda la Constitución Europea, pero rechaza abiertamente el modelo federal que propone Alemania
– España se sitúa en ese grupo de países, fundamentalmente del sur, que apoya abiertamente la elaboración de una Constitución Europeo y que rechaza el modelo federal alemán, aunque en el caso español se da la paradoja que este país se maneja con un modelo federal. Tampoco en España, ni populares, ni socialistas se han decantado favorablemente por el modelo de Federación Estados-Nación propuesto por Francia.

¿Cuál es el modelo europeo que propone España?
“No vamos hacia ningún modelo concreto, –explica Ana Palacio- vamos a descubierta hacia un modelo institucional que lo que tiene de interesante, a parte d

e que nos va a servir para gobernarnos en Europa, es que va a ser faro de otras experiencias regionales del Mundo. Discrepo con los que dicen vamos hacia un modelo de Estado-Federal, no lo creo, vamos a un modelo que será el modelo de la Unión Europea que estará en libros como modelo de la UE. De la misma manera que el federalismo entra en los libros con la experiencia americana, esto va a entrar en los libros como el modelo de la organización de la UE. Habrá un modelo federal y el modelo de la UE”.

Para esta eurodiputada, representante del Gobierno español en el Presidium de la Convención sobre el Futuro de Europa, “estamos en una fase muy revolucionaria, en el sentido de que van a cambiar las cosas de forma sustancial. La Convención marca el final del Derecho Diplomático. La Convención está condenada a ser un éxito y a partir de ahora la regulación de cuestiones internacionales importantes tomará como modelo de referencia el modelo Convención, es decir, un gran debate o un foro de debate que prepare la Conferencia. Se acaba el modelo de decidir las cosas a puerta cerrada como es el modelo del Derecho Diplomático, del Derecho Internacional Público. Creo que estamos avocados en el mundo a una mayor coordinación regional y que en la formación de esos bloques regionales mundiales, la Unión Europea va a servir de modelo”.

Resume Ana Palacio sobre este debate que: “No vamos hacia nada, vamos hacia la UE que se va a erigir en modelo de organización interestatal o de estado o federación de estados-nación, pero no me gusta poner etiquetas que no se corresponde con la idea final porque estamos hablando de cosas que ya existen, y esto que estamos haciendo ahora la UE es otra cosa, es una experiencia diferente”.

PRESIDENCIA ESPAÑOLA DE LA UE

España cogía el 1 de enero de 2002 las riendas de la presidencia de la UE y lo hacía en momento histórico para la Unión: la puesta en circulación del euro. Desde algunos sectores se ha hablado de una presidencia sin contenidos, basada en el márketing político. Otros, en cambio, son de la opinión que España ha sabido gestionar bien la coyuntura internacional y que ha sido una presidencia que ha reforzado el papel español en la UE.

Para Ana Palacio Vallersundi, “los semestres presidenciales europeos vienen muy marcados por las circunstancias en que uno interviene, puedes tener un semestre en el que han llegado a periodo de maduración muchas cosas importantes, o un semestres con cosas que marcan el semestre desde fuera como es el caso del 11 de septiembre o el conflicto de Palestina, e indudablemente el semestre español se situó en un momento de enorme relevancia porque era justo el comienzo de la reacción después del 11 de septiembre, porque coincidió con el agravamiento de la cuestión palestina y porque fue coincidente también con el lanzamiento del euro. En este sentido, debo decir que se dieron una serie de cuestiones en las que nosotros no tuvimos ningún merito, salvo, y ese sí que es nuestro mérito, el haber gestionado bien esas determinadas coyunturas internacionales de las que hablo”.

“España gestionó bien el comienzo-coordinación de la entrada en funcionamiento del euro –añade la eurodiputada popular- y lo mismo se puede decir respecto al empuje para la puesta a punto de una batería jurídica para responder a lo que ocurrió el 11 de septiembre en Estados Unidos, para responder a la amenaza del terrorismo internacional. Creo que aquí, la presidencia española jugó un papel principal”.

“Y luego están las cosas, los procesos que llegan a un momento de maduración. A España le tocó negociar capítulos muy difíciles de los procesos de adhesión y los cerró oportunamente. Había mucha gente que no apostaba porque España cerrase capítulos importantes relacionados con la cohesión, política agrícola común, y los cerró bien. Además, en un plano de Derecho Derivado –donde de verdad se plasman las diferencias entre una presidencia y otra-, España fue capaz de gestionar muy bien el día a día de las directivas. Por primera vez se llegó a tener el sexto Plan Marco de Investigación sin ir a conciliación con el Parlamento Europeo, se cerró el paquete de telecomunicaciones (seis directivas), también se cerró la Sociedad Anónima Europea, se llegó a un acuerdo sobre acceso a documentos sensibles del Parlamento que llevaba arrastrando muchos años, es decir grandes expedientes de Derecho Derivado que son muy importantes. El balance es muy positivo”, concluye Ana Palacio.