Las paradojas de mi querida Irlanda

La Constitución irlandesa tiene el ‘defecto’ de hacer pasar por el filtro de la ciudadanía cualquier cuestión que afecte de una manera notable a la convivencia de los irlandeses. En este pequeño país de poco más de tres millones de habitantes se convocan referendos un día sí y otro también, las más de las veces por cuestiones locales (muy sonados fueron los del divorcio y aborto), pero en otras ocasiones para pronunciarse sobre tratados comunitarios (Niza primero y ahora Lisboa) que atañen a millones de europeos. Dicho lo dicho, hay que valorar positivamente estos mecanismos de participación ciudadana, aunque el problema es que dichos mecanismos, cuando las consultas resultan complejas, motivan abstenciones elevadas que provocan resultados ‘descafeinados’, democráticamente hablando… Continue reading →