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Digamos que en el debate sobre la ‘reinvención de la prensa’ nunca he adoptado posturas radicales. Los que me conocen saben que no concibo la muerte del papel, sino su transformación. Digamos que ahora mismo estoy en la teoría de mantener ediciones de papel arrevistadas para los FINES DE SEMANA, cargadas de buen diseño, grandes reportajes, entrevistas y mucho ánalisis, una clara apuesta por la CALIDAD, perfectamente compatible con el mercado de la prensa popular deportiva y gratuita. Papel ‘pata negra’ para el fin de semana, con una edición, la del domingo para el lunes, llena de deporte, también de CALIDAD, y durante el resto de la semana el poder lo toman las ediciones on line apostando por la actualidad, participación, redes, etc, etc. Este híbrido ya se está utilizando en algunos periódicos norteamericanos y parece una excelente forma de acabar con la paranoia en la que habitan todavía grandes dinosaurios de los medios, de las agencias de publicidad y de las empresas que invierten en los medio

Resulta del todo incomprensible que en España las agencias y las empresas sigan invirtiendo en el papel muchísimo más dinero que en las ediciones on line, cuando los usuarios migran, o crecen y se desarrollan en la Red. El principal problema de todo este debate habría, por tanto, que centrarlo en la industria de la publicidad que parece ir con el pie cambiado y no entender lo que está pasando. Internet tiene más usuarios y la publicidad (muy mejorable) perfectamente auditada, mientras que el papel pierde lectores y todos sabemos la absoluta relatividad para cuantificar los impactos en prensa o el propio EGM que es algo totalmente subjetivo. De todas estas cosas se está hablando estos días en Panamá y mi buen amigo José Manuel Noguera ya está posteando con acierto en La Azotea, habrá que seguirle…

Y mientras eso pasa, algunos de esos dinosaurios de los que hablaba antes siguen dando tumbos, sin acertar a adivinar las claves del retroceso del papel, las claves, en definitiva, del retroceso de un modelo caduco que hay que redefinir, no matar sino redefinir. Por eso, sigue resultando poco edificante seguir escuchando el discurso ‘medieval’ de Juan Luis Cebrián que sigue viendo fantasmas donde no los hay.

Y para ejemplo de modelo caduco y, por tanto, abocado al cierre, el patético epitafio del VALENCIA HUI:

EL VALENCIA HUI ECHA EL CIERRE CULPANDO A CAMPS DE NO METERLE DINERO

EL MAPA DE LA INVERSIÓN PUBLICITARIA NO CAMBIA