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Anoche fuí testigo directo de una asquerosa y vergonzante situación de racismo. Quiero compartir el relato de los hechos con los lectores y amigos de Eurogaceta. Estoy indignado, me avergüenza lo que está pasando en mi país y en el conjunto de la Unión Europea… y me da miedo:

Albacete, sábado por la noche (2 de la madrugada):

Pub racista en Albacete: BaltusEstoy sentado con mi familia en una céntrica terraza de un pub de la calle Concepción, en Albacete. Me fijo que el ‘portero’ impide el acceso al interior del pub a dos personas de raza negra. Espero que se produzca una nueva situación similar. Apenas pasan diez minutos y a otras dos personas de raza negra se les impide el acceso. Entonces le pregunto al camarero que atiende en la terraza, si tienen instrucciones de sus jefes de impedir el paso a negros a su local. Se pone muy nervioso, excesivamente nervioso, y me dice que no sabe nada que hable con su encargado, y huye… se esconde literalmente. Me levanto de mi mesa y me dirijo a la entrada, le pregunto al ‘portero’ por el encargado, me dice que “estará por ahí dentro”, y entro al interior del local, atestado de gente, con mis abarcas y mi camiseta.

Una vez en el interior localizo al encargado, una persona joven, me identifico como cliente y también como periodista y le digo que su ‘portero’ está impidiendo el paso a personas de color. Se pone muy nervioso y dice que eso no puede ser. Titubeante me dice que me fije, que dentro del local hay negros, le digo que no hay ni uno porque no pasan el ‘filtro’. Directamente le explico que lo que están haciendo es una vergüenza que hable con su ‘portero’ y dejen de actuar de esa manera.

Al salir, las dos personas de color me esperan en la puerta, hablo con ellos, gente tranquila, hablan bien español, llegaron a España en pateras, jugándose la vida y están trabajando 14 horas diarias en el campo, con más de 40 grados de temperatura, viven en condiciones infrahumanas y no tienen papeles. Les invito a denunciar este acto racista y me dicen que no, que les ha pasado en otros bares y pubs, pero que al no tener papeles (serán considerados delincuentes por la nueva directiva europea de la ‘vergüenza’) tienen miedo a ser identificados. Les pregunto la causa alegada por el ‘portero’ para impedirles pasar al interior del pub y me dicen que su ropa, llevan la misma ropa que yo, vaqueros y camiseta, pero van mejor calzados, llevan unos zapatos y a mí, en cambio, me dejaron pasar con unas abarcas que no me quito en todo el verano.

El local racista donde se produjo este hecho puntual se llama BALTUS. Este tipo de locales podría dar el siguiente paso y colocar carteles del tipo: PROHIBIDA LA ENTRADA A NEGROS, MOROS Y GITANOS. Me indigna la indiferencia de quienes presencian escenas como esta y miran hacia otro lado, asumiendo con naturalidad comportamientos racistas. Me indigna y me da asco lo que está pasando, ASCO con mayúsculas.

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