Seguramente muchos de los más de 60.000 catalanes que decidieron votar en blanco en las elecciones autonómicas catalanas se motivaron en el Ensayo para la lucidez de Saramago. El premio Nobel portugués planteaba en esta novela un resquebrajamiento del sistema a partir de la decisión de miles de ciudadanos de optar por el voto en blanco. Dicha decisión venía motivada por el descontento de la ciudadanía hacia una clase política de tecnócratas, profesionales de la política que eran capaces de morir matando con tal de no abandonar la poltrona.

Mucho se ha hablado de la revolución, luego manoseada y prostituida por Losantos y Pedro Jota que ha representado la entrada en el Parlament de Cataluña de una formación como Ciudatans, pero señoras y señores, la auténtica revolución silenciosa está en el voto en blanco. Esa es la auténtica protesta ciudadana contra la clase política, más allá de la postura que representa la abstención.
Ni dos ni tres, han sido más de 60.000 personas, un 2,03% del total de votantes, los que optaron por el voto en blanco. Ciudatans, con apenas 29.000 votos más que la opción de Saramago, ha pillado ‘poder’ en el Parlament con tres diputados, tendrá un grupo político, cobrará del Estado por ello, tendrá secretarias, auxiliares, quizás un chofer, etc, etc.

Quienes votaron en blanco no tendrán ningún poder, ni el apoyo mediático de nadie, ni por la derecha, ni por la izquierda, ni por el centro, simplemente quieren otro tipo de gestión del poder, es un voto de protesta que normalmente se sitúa en márgenes del 0,50% y que en esta ocasión se ha disparado hasta el 2,03% de los votos de toda Cataluña. Un dato a tener muy encuenta…. la sombra de Saramago es alargada.