Acto de Graduación de la II Promoción de Periodismo del CEU de Elche. DIEGO FOTÓGRADOS/INFORMACIÓN

Se acaba de graduar la II Promoción de Periodismo del CEU de Elche. Nuevos retos, nuevas ilusiones y sueños para chavales que sienten el periodismo y que ya están capacitados para su ejercicio. Recuperar la credibilidad, dignificar nuestra profesión y adaptarse al nuevo periodismo en el entorno red son las prioridades de esta nueva camada de periodistas del CEU que fue apadrinada por el director de informativos de Punto Radio, Javier Fernández Arribas

Adjunto discurso pronunciado en representación del claustro de Periodismo:

Excelentísimas e ilustrísimas autoridades académicas y políticas
Estimados compañeros del claustro
Estimado padrino de la Promoción
Estimados alumnos, padres y familiares
Estimados amigos

Hace un año, en este mismo entrañable escenario pero sin la presencia cercana de la Dama de Elche, celebrábamos el Acto de Graduación de la primera promoción de Periodismo de nuestra Universidad en esta ciudad. Muchos de aquellos alumnos son ahora colegas que trabajan en medios de comunicación de toda índole, algunos incluso desarrollando tareas directivas. Con este acto se cerraba un ciclo universitario de cinco años de formación y se abrían las puertas a un UNIVERSO nuevo.

Se dijeron muchas cosas interesantes en este mismo atril, pero quisiera destacar sobremanera una de ellas y cito a nuestro director, Francisco Sánchez cuando habló del CEU de Elche como “un centro PLURAL, TOLERANTE y ABIERTO”… tres adjetivos de peso que vienen a definir el espíritu que debe imbuir a toda Universidad que se precie y también a todo PERIODISTA que se precie, como es el caso de vuestro padrino, Javier Fernández Arribas y también, así me consta, de muchos de vosotros: plurales, tolerantes, abiertos.

Efectivamente, creo que nuestro CONTINENTE en el CEU no es el más idóneo y doctores tiene la Iglesia para solventar este asunto, pero desde luego el CONTENIDO se maneja, doy fe de ello, en los parámetros comentados.

Otras frases que anoté en mi bloc de notas y que comparto al ciento por ciento fueron, por ejemplo, aquella de mi colega Antonio Juan Sánchez cuando dijo que: “aprendo enseñando y desde que doy clases en la Universidad soy mejor periodista”. Y también subrayé algunas del anterior padrino, Fernando González Urbaneja que tiró mucho del repertorio de mi admirado y querido Ryszard Kapuscinski para reclamar “el respeto por los otros”, para reclamar también el entendimiento de nuestra profesión a partir del entendimiento del mundo que nos rodea, y para espetar finalmente un aviso a navegantes lleno de razón pero falto de pragmatismo cuando dijo aquello de “evitad a los malos jefes”.

Pero, no quiero distraerme del objeto principal de este breve discurso que giraría entorno a la siguiente pregunta: ¿Cómo es ese universo periodístico del que os hablaba y con el que os vais a enfrentar?… Pues francamente es muy complejo, pero apasionante y lleno de retos para todos vosotros.

Vuestro primer reto es adoptar una actitud de entusiasmo y responsabilidad ante la profesión que presuntamente queréis ejercer. Esa actitud responsable os permitirá crecer como periodistas y personas, os permitirá conseguir que los cimientos de vuestra vocación se vayan haciendo cada vez más sólidos y por defecto conseguiréis que los cinco sentidos del periodista (estar, ver, oír, compartir y pensar) se vayan consolidando en vuestro quehacer diario.

En la era del “está pasando, lo estás viendo”, en la era del cortar y pegar, en la era de la sobreinformación, nos dice Giovanni Sartori, con mucho acierto que: “hay una regresión fundamental porque se está produciendo el empobrecimiento de la capacidad de entender”. Las nuevas generaciones de periodistas tenéis la responsabilidad de transformar estas dinámicas y conseguir abanderar un nuevo periodismo para el tercer entorno, término acuñado por el profesor Javier Echeverría para referirse al entorno red. Debemos entender que todos y cada uno de nosotros tenemos responsabilidades individuales ineludibles y que asumiendo esas responsabilidades podremos conseguir que nuestra profesión sea valorada por la sociedad como lo era antaño.

Hablo del tercer entorno, del entorno red porque será vuestro ámbito de actuación, para algunos ya lo es, para otros lo será tarde o temprano. Pero la esencia del buen periodismo, esa actitud vital ante la profesión tiene las mismas reglas en uno u otro entorno periodístico.

La receta es fácil. Dice Kapuscinski que cuando los estudiantes de periodismo le preguntan que deben hacer para ser buenos periodistas, les dice que son imprescindibles ocho requisitos: tener buena salud, resistencia psíquica, curiosidad por el mundo, conocer lenguas extranjeras, saber viajar, ser abiertos a otras personas y a otras culturas, sentir pasión por este trabajo y, finalmente, intentar pasarlo todo por la criba de la reflexión.

También gusta subrayar al periodista polaco en sus últimas apariciones que lo que debería tratar de evitar la clase periodística es –y cito textualmente- “el peligro de caer en la ceguera y el fanatismo porque si de entre las muchas verdades eliges una sola y la persigues ciegamente, ella se convertirá en falsedad, y tú en un fanático”. Y fijaros que esto lo dice el maestro sin conocer el caso español.

Huyamos del periodismo de trincheras (proceda de donde proceda), recuperemos la esencia de nuestra profesión haciendo un periodismo de verificación, en el que la verdad sea el primer principio, un periodismo como foro público, de compromiso y relevancia, con informaciones exhaustivas y proporcionadas, un periodismo independiente que vigile al poder y de voz al que no la tiene, y en donde los periodistas tengamos una responsabilidad con nuestras conciencias.

En definitiva, citando a Donald Shriver, ex presidente del Union Theological Seminary de la Universidad de Columbia, en Nueva York, debemos ir hacia una transición periodística entre una ética de reacción visceral, a otra basada en la observación de unas normas y a una tercera centrada en una madurez de reflexión y razonamiento. La credibilidad, más que la objetividad, es lo más importante de nuestra actividad y en las redacciones tiene que existir una cultura que permita a cualquier periodista mantener un discurso libre y abierto.

Enhorabuena a todos aquellos que más allá de este acto sean capaces de aceptar los retos que se les plantean y lo hagan partiendo

de la responsabilidad, el compromiso y la vocación que se presupone a todo buen periodista. Enhorabuena por vuestro esfuerzo y sacrificio, enhorabuena a vuestros padres y familiares por el apoyo que os han dado, enhorabuena, en fin, por emprender esta gran aventura del periodismo que merece la pena ser vivida con pasión

Muchas gracias y mucha suerte

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