¡Una calle para el Pena!

José Manuel Pérez Pena¡Cuánto me acuerdo de el Pena!….  Al Gore gana el premio Nóbel, el Príncipe de Asturias y se hincha a ganar ‘pasta’ gracias a un power point espectacular que acabó en best seller y en película de éxito. Ahora, Greenpeace utiliza en España la ‘fórmula Gore’ para intentar abrir los ojos a la ciudadanía, y todo para denunciar lo que desde la propia Greenpeace y desde Ecologistas en Acción se venía denunciando desde hace dos décadas: el desarrollo insostenible y depredador del ser humano, y la falta de conciencia de los gobernantes del primer mundo, especialmente de los Estados Unidos y la Unión Europea, desembocaría en un cambio climático de consecuencias imprevisilbles para nuestro maltrecho planeta. Todo eso lo sabíamos y lo denunciábamos… pero nadie nos hacía caso, al fin y al cabo éramos "cuatro locos alarmistas"… seguro que eso es lo que ya pensaban Rajoy y su primo por aquel entonces.
También me acuerdo de él, últimamente, cuando escucho los debates sobre la memoria histórica y sobre que hacer con todas las secuelas franquistas que tenemos en plazas, calles e iglesias de España. ¿Qué hacemos con el Valle de los Caídos, Pena?… seguramente coincidiríamos en que lo mejor sería meter la pala y dejar aquel precioso valle madrileño como estaba antes de que Franco hiciera construir aquella infamia. Seguramente también hubiéramos comentado en la tertulia de los jueves por la noche, entre pinta y pinta, que la peli Las Trece Rosas está genial, pero que el libro y la historia que las sostiene hubiera merecido un film aún mejor.
Bajando al patio local que es desde donde se puede construir la base para que lo global pueda llegar a funcionar, mi amigo Pena se aferró a la necesidad que los ciudadanos tuviesen capacidad para decidir su presente y futuro en su entorno natural, la ciudad o el pueblo que habitan. Mirando hacia Portoalegre, Pena y muchos otros intentaron importar aquel modelo para Albacete. Ciertamente, vivir en una ciudad como Alicante te permite valorar lo que durante los últimos años se ha hecho en Albacete. Se puede afirmar que son dos modelos antagónicos de ciudad, de gestión de ciudad, de crecimiento y habitabilidad. Albacete empieza a ser un ejemplo de como ‘hacer ciudad’ frente Alicante que es el ejemplo de como destrozar una urbe con enormes posibililidades de crecimiento. Con sus aciertos y errores, Manuel Pérez Castell y sus equipos de Gobierno han conseguido absorber y desarrollar algunas de esas ideas ciudadanas que partieron de gente tan implicada como el Pena.
Hace poco, sin comerlo ni beberlo me topé con la calle del Ecologista José Manuel Pérez Pena y me llevé un alegrón, ciertamente me emocioné porque, como ya dije en su momento, el Pena empezó siendo una fuente, luego se convirtió en un amigo y hoy es un referente para mí. La calle Ecologista José Manuel Pérez Pena está ubicada en la carretera de Santa Marta, en el municipio de Barrax y quiero agradecer públicamente el acierto y sensibilidad de su alcaldesa, Josefina Navarrete, a la hora de tomar una decisión así. En este sentido, considero que el Pena no batalló por Santiago de Compostela, donde nació, ni por Cuenca, donde vivió algunos años de su infancia, el Pena batalló por Albacete y creo que sería de recibo que el gesto de Josefina Navarrete se repitiera más pronto que tarde en la capital provincial, hoy, un poquito mejor, gracias a gente como José Manuel Pérez Pena.

*articulo publicado en noviembre de 2007 en el periódico El Día

El Senado español se solidariza con los brigadistas polacos vejados por los Kaczynski

Histórica imagen de Capa, del brigadista luchando en la Guerra CivilDurante estos días en Polonia he hablado con mucha gente sobre la actual situación política que vive este país y no he encontrado a NADIE que se muestre partidario de las políticas que están llevando a cabo los gemelos Kaczynski. A los polacos, al menos aquí en Wroclaw es así, les interesa la imagen que en España se tiene de los ‘hermanísimos’ y de su Gobierno. Un profesor universitario me llegaba a decir que “me avergüenza lo que está pasando en Polonia”. Quienes no quieren mojarse, sonrien y asienten cuando se habla del tema. Las políticas revisionistas que están llevando a cabo estos mandatarios sonrojan a los propios polacos porque la mayoría piensa que esta no es la mejor forma de culminar una transición, todo lo contrario, este revisionismo abre viejas heridas y enfrentamientos casi olvidados.

Y en el marco de ese siniestro Instituto Polaco de Memoria Nacional se enmarca una de las iniciativas que ha conseguido poner de acuerdo a todo el arco parlamentario español. El Senado española acaba de aprobar  por unanimidad una moción que se solidariza con los brigadistas polacos que lucharon por la libertad y la democracia durante la Guerra Civil española. Esta moción es la respuesta a las vejaciones e insultos que este reducido grupo de nonagenarios polacos están recibiendo de su Gobierno que los ha llegado a tildar de “asesinos y traidores”. Además se les ha amenzado con retirarles pensiones y derechos, y en Varsovia han sido retiradas placas de calles y monumentos que rendían homenaje a la lucha que estos valientes realizaron en las batallas del Ebro, Brunete o el Jarama.

La moción ha sido aprobada por unanimidad, una de las pocas veces que el PSOE y el PP se han puesto de acuerdo en esta legislatura, y además de la condena a las autoridades polacas y la solidaridad con los brigadistas, reclama que la diplomacia española atienda las necesidades de estas personas, recordando que la legislación española contempla la posibilidad que incluso disfruten en la doble nacionalidad por su condición de brigadistas internacionales o lo que es lo mismo defensores, en su momento, de aquel légimito y democrático gobierno de la República que fue derrocado por un alzamiento militar.

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