Etiquetas

,

Aquella adolescencia madrileña fue divertida… en junio, cuando acababa la temporada de baloncesto y las clases, pasábamos muchos días en Canillejas, en la zona de Marqués de Suances, eran principios de los 80, nosotros éramos adolescentes y Madrid también era adolescente, con un alcalde profesor de Universidad que aunque mayor en años, eran joven en espíritu. Eran los años de la ‘movida’, y cada principio de verano iniciábamos el ritual de intentar colarnos en la fiesta que organizaba el diario El País, justo allí, en Canillejas, justo al lado de donde podría estar el anillo olímpico de MADRID 2016.

El diario estaba y está en la calle Miguel Yuste, allí no había nada, un polígono, con cuatro fábricas, descampados llenos de ratas y poco más. Todo ha cambiado mucho, no sé realmente si El País seguirá haciendo aquellas fiestas de sociedad, llenas de ritmo, caras famosas, periodistas ilustres; lo que si es cierto es que la zona creció, como creció aquella Madrid adolescente, como crecimos todos: Jota, Jorge, ‘El chopo’, Olga o Carolina. Madrid hoy, no es ni peor ni mejor que aquel Madrid que yo conocí y donde me crié, es diferente, con un alcalde que ni es mejor ni peor que Tierno Galván, es diferente. Hoy Madrid es una ciudad adulta, preparada para un reto olímpico sin precedentes que la impulsaría hasta cotas insospechadas. Igual que hubo una Barcelona anterior y posterior a los Juegos del 92, habría una ciudad de Madrid anterior y posterior a los Juegos Olímpicos de 2016.

Si Madrid vuelve a caer, no lo sentiré como un fracaso, ni mucho menos, pero si Madrid gana estaré profundamente orgulloso de que mi ciudad, aunque lleve 22 años fuera de ella, se convierta en referencia internacional y volveré a Canillejas, a aquel viejo polígono, a aquellos descampados llenos de ratas, hoy convertidos en una gran realidad olímpica… esa es mi corazonada, ese es mi deseo: ¡MADRID 20016!