Rosa Mª Gómez/Eurogaceta

Tras cuarenta y siete años de castrismo, parece que la dictadura de Fidel Castro llega a su fin, o quizás no…

El anuncio en la televisión cubana  de la cesión provisional de los cargos de Fidel Castro a su hermano menor Raúl (75 años) ratifica la decisión tomada hace ya un tiempo por el mandatario cubano, en el sentido de que su sucesor en el trono de Cuba no sería elegido democráticamente sino a dedo.

Fidel Castro es sin duda una figura singular, sus simpatizantes aplauden su programa de desarrollo, de eliminación de la desigualdad social y apoyan la revolución porque significó la liberación del pueblo cubano de una cadena de dominación, primero española y más tarde norteamericana. Sus detractores, critican su liderazgo personalista y lo acusan de reitaradas violaciones de los derechos humanos y de corrupción.

La elección de Raúl Castro por parte de Fidel estaría hecha con la idea de mantener la línea ideológica instaurada en su día por el revolucionario cubano, el problema que ahora se plantea para llevar a cabo esta difícil tarea, son sus 75 años de edad y la precaria salud que posee. Es por esto que sectores más influyentes ya están barajando otros nombres. Algunos medios de comunicación cubanos hablan también de otra posibilidad, que Raúl gobierne un breve periodo debido a su avanzada edad y que más tarde asuma el cargo uno de los jóvenes discípulos de Fidel en el Partido Comunista.

Mientras tanto, miles de cubanos exiliados se han echado a las calles de Miami con gritos de: " libertad, libertad" o "Cuba sí, Raúl no" y como no podía ser menos, los blogs sobre política se hacen eco de la noticia. Algunos blogueros cubanos manifiestan su alegría con la esperanza de ver una Cuba en libertad y democracia donde los cubanos puedan decidir su futuro, procastristas y anticastristas, en unas elecciones libres. Hay quienes ven muchos paralelismos con lo vivido en España en los últimos coletazos del régimen de Franco: cómo surgieron las noticias sobre su estado de salud, la muerte del dictador y la llegada de la tan ansiada democracia. Para muchos cubanos, la situación por la que atraviesa ahora mismo su país es exactamente igual por la que pasaron miles de españoles años atrás.

Otros, muestran su apoyo a la Revolución afirmando que Cuba "no es ese diablo comunista enclavado en el lado civilizado de Occidente" ; denuncian la continua campaña norteamericana de desprestigio a Cuba y la cantidad de mentiras y calumnias que se vierten sobre Fidel.

Está claro que Castro es para unos un héroe, el mesías de los desprotegidos y un líder al que aman y admiran. Para otros, un villano, un encantador de serpiertes y el cáncer del pueblo cubano durante medio siglo. Por eso, quizás podamos estar ante el final del castrismo, pero no ante el final del régimen comunista que Castro instauró tras la Revolución de 1959.

 

                  El Presidente cubano Fidel Castro junto a su hermano, Ministro de Defensa, Raúl Castro en una sesión cubana del Parlamento en el Palacio de Convenciones de la Habana. Julio del 2004.